Trump despliega oficiales de migración para asistir a una TSA sin presupuesto; demócratas y sindicatos denuncian riesgos.
WASHINGTON. — En una medida que ha encendido las alarmas en el sector aeronáutico, el presidente Donald Trump ordenó el despliegue de agentes de la Oficina de Aduanas e Inmigración (ICE) en los principales aeropuertos de Estados Unidos a partir de este lunes 23 de marzo de 2026. La decisión busca mitigar las esperas de hasta seis horas y el caos provocado por el impase presupuestal que mantiene a miles de empleados de la TSA trabajando sin paga. Según la Casa Blanca, los oficiales de ICE actuarán como “multiplicadores de fuerza”, encargándose de la revisión de identificaciones y la vigilancia de salidas para liberar al personal certificado de la TSA hacia los puntos de inspección de rayos X.


El “zar de la frontera”, Tom Homan, quien lidera este esfuerzo, confirmó que la prioridad son aeropuertos críticos como el Hartsfield-Jackson de Atlanta, donde el domingo se registraron filas que envolvían las terminales de extremo a extremo. Aunque el alcalde de Atlanta, Andre Dickens, aseguró que los agentes no realizarán labores de control migratorio, el sindicato que representa a los trabajadores de la TSA condenó el plan, calificando de “peligroso” el reemplazo de personal especializado por agentes armados sin entrenamiento en seguridad aérea. Mientras tanto, en el Capitolio, el Senado avanzó en la nominación de Markwayne Mullin como nuevo secretario de Seguridad Nacional (DHS), en un intento por estabilizar la agencia en medio de una de las crisis operativas más severas de los últimos años.







