Denuncian plan para eliminar carreras de humanidades bajo presión de la “burguesía tecnócrata”.
Ciudad de México.— Una nueva controversia sacude los cimientos de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM). Tras meses de tensiones por la expulsión de activistas y reformas a la Ley Orgánica, diversos sectores del movimiento estudiantil y académico han denunciado una ofensiva para eliminar licenciaturas en el área de humanidades y ciencias sociales. El argumento oficial de la Rectoría se basa en la “baja demanda” de estas carreras; sin embargo, las voces críticas señalan que detrás de esta medida existe una presión estructural para imponer la Inteligencia Artificial (IA) como eje de la producción cultural y académica.
El análisis presentado por Eduardo Tonatiuh sugiere que este recorte no es una cuestión de desinterés juvenil, sino una estrategia de los sectores tecnócratas para abaratar costos de producción y mercantilizar el arte. Al igual que ocurrió con la huelga de guionistas en Hollywood, se advierte que la implementación deficiente de las IA busca desplazar a traductores, correctores, lingüistas y redactores, precarizando el trabajo intelectual para maximizar las ganancias empresariales. En este sentido, la eliminación de carreras como letras modernas (alemanas, francesas, portuguesas) funcionaría como un filtro que cierra el paso a quienes no poseen el capital cultural previo para acceder a estas disciplinas.
El pensamiento crítico bajo asedio
La denuncia sostiene que las humanidades y la filosofía representan una “amenaza constante” para la gobernabilidad del Estado y de la propia Rectoría, debido a su capacidad para desarrollar el pensamiento crítico. Al reducir la diversidad intelectual, se facilita la imposición de productos culturales de baja calidad generados por algoritmos, eliminando la ventana que las letras modernas ofrecen para comprender realidades de otros pueblos.
- Filtros excluyentes: Para acceder a lenguas modernas, se requiere un conocimiento previo que la mayoría de las familias trabajadoras no puede costear, convirtiendo la “baja demanda” en una consecuencia de la desigualdad económica.
- Resistencia gremial: Sectores de la edición y traducción reportan que la IA no ha facilitado sus procesos, sino que ha aumentado su carga laboral mientras sus derechos son vulnerados bajo esquemas de “automatización”.
Ante este panorama, la propuesta de los sectores en lucha es clara: la unidad entre estudiantes y trabajadores es fundamental para frenar lo que consideran un avance forzoso de la IA como norma de vida. La defensa de la lingüística, la enseñanza de idiomas y la literatura se plantea no solo como una cuestión académica, sino como una batalla política por la formación esencial del ser humano frente a la hegemonía de un puñado de corporaciones tecnológicas.









