El Pentágono analiza un despliegue masivo mientras Israel advierte una expansión de sus ataques y Teherán denuncia el uso de hoteles como refugios militares.
Washington, D.C. — En un escenario de máxima tensión global, el gobierno del presidente Donald Trump evalúa el despliegue de hasta 10 mil soldados adicionales en la región de Medio Oriente. Según informes del The Wall Street Journal, esta movilización responde a la posibilidad de una intervención terrestre en puntos estratégicos como la isla Khang, a pesar de los mensajes públicos de optimismo sobre una posible negociación. Mientras tanto, la Casa Blanca ha fijado el 6 de abril como fecha límite antes de ordenar una ofensiva directa contra la infraestructura energética de la República Islámica, lo que mantiene en vilo a los mercados internacionales y al control del Estrecho de Ormuz.

Por su parte, el ministro de Defensa israelí, Israel Katz, aseguró que las operaciones de las Fuerzas de Defensa de Israel contra objetivos iraníes se intensificarán y expandirán hacia nuevas zonas estratégicas y centros de fabricación de armas. Katz subrayó que, pese a los contactos diplomáticos entre Washington y Teherán, las agresiones no han cesado, por lo que el Estado hebreo continuará con la destrucción de capacidades tácticas y la persecución de los líderes del régimen. Esta postura refuerza el temor a una escalada regional que involucre de manera directa a las potencias aliadas en un conflicto de dimensiones impredecibles.
En respuesta, el canciller iraní, Abás Araqchí, lanzó una advertencia a los países del Consejo de Cooperación del Golfo, instándolos a rechazar el alojamiento de militares estadounidenses en hoteles civiles. Araqchí acusó a las tropas norteamericanas de abandonar sus bases para utilizar a la población como escudos humanos en zonas urbanas y oficinas. En medio de estas acusaciones, Teherán se declaró en estado de alerta máxima, asegurando estar listo para repeler cualquier intento de despliegue terrestre en su territorio, lo que consolida una de las crisis diplomáticas y militares más severas de los últimos años.








