Cómo el “lexicón libertario” de Milei redefine la batalla cultural.
Buenos Aires.— En un profundo análisis sobre las mutaciones del poder contemporáneo, la investigadora Verónica Zaccari desglosa cómo el gobierno de Javier Milei ha convertido el lenguaje en una tecnología de dominación. Según la autora, la emergencia de La Libertad Avanza no es un evento aislado, sino la respuesta radical a una “policrisis” global donde el neoliberalismo, agotado como promesa de progreso, recurre a la violencia verbal para sostenerse.
Zaccari argumenta que el discurso oficial no busca el consenso, sino la demolición simbólica de las instituciones. A través de lo que denomina el “lexicón libertario”, el gobierno construye una realidad donde el debate democrático es anulado por la lógica de que “no hay alternativa” (TINA), transformando la política en un espectáculo de confrontación moral.

La estética de la “motosierra” y el goce destructivo
Uno de los puntos centrales del análisis de Zaccari es el uso de la motosierra como símbolo de gestión. A diferencia de los eufemismos técnicos tradicionales, esta metáfora apela directamente a la cultura de masas y al cine de terror, presentando el plan económico como una “máquina de matar” en lugar de una terapia de estabilización.
- Literalidad violenta: El uso físico de la motosierra en campaña traslada la metáfora a la realidad, amenazando directamente los lazos solidarios de la sociedad.
- Necropolítica y goce: La autora identifica un “regodeo” en el sufrimiento ajeno. La pobreza se reduce a cifras neutras mientras el liderazgo se presenta bajo una mística de “creación destructora”, donde el sacrificio de las mayorías es visto como un paso natural hacia un nuevo orden.

El enemigo interno: La metamorfosis de la “Casta”
Zaccari explica cómo el término “casta” ha evolucionado de ser una crítica a la élite política hacia una categoría elástica que criminaliza a cualquier opositor.
- Ampliación semántica: Lo que inició como un ataque a los políticos ahora engloba a docentes, científicos, artistas y empleados públicos bajo el rótulo de “parásitos del Estado”.
- Desvío del conflicto: Esta operación desplaza la lucha de clases (ricos contra pobres) hacia una guerra moral (ciudadanos “de bien” contra la “élite progresista”). Al hacer esto, el discurso invisibiliza las desigualdades económicas reales y atomiza a la clase trabajadora.
De ciudadano a “Capital Humano”
La creación del Ministerio de Capital Humano es, para la investigadora, la culminación de esta reconfiguración lingüística. Al renombrar áreas como Educación y Trabajo, el Estado deja de ver sujetos con derechos para ver “activos individuales”.
- Mercantilización de la vida: El trabajador es forzado a verse como un “empresario de sí mismo”, donde el salario no es un derecho, sino una ganancia de su propio capital.
- Desmercantilizar lo humano: Zaccari concluye que la verdadera batalla hoy es recuperar la capacidad de hablar sobre la vida fuera de las leyes del mercado. Desmantelar este lenguaje es condición necesaria para reconstruir una imaginación política que permita un futuro basado en la igualdad.







