Un jurado determina que la empresa de Mark Zuckerberg priorizó las ganancias sobre la seguridad de los menores; las acciones de la compañía suben pese al veredicto.
SANTA FE, Nuevo México.— En una sentencia que marca un precedente crítico para la responsabilidad de las Big Tech, un jurado de Nuevo México determinó este martes 24 de marzo de 2026 que la empresa Meta deberá pagar 375 millones de dólares. El fallo concluye una batalla legal de siete semanas donde se demostró que la matriz de Facebook, Instagram y WhatsApp ocultó deliberadamente deficiencias en sus sistemas que facilitan la explotación sexual infantil, violando así la Ley de Prácticas Comerciales Desleales del estado.

La evidencia central del juicio provino de la “Operación MetaPhile”, una investigación encubierta de la Fiscalía estatal donde se crearon perfiles de menores de edad. Los resultados fueron alarmantes: en poco tiempo, las cuentas recibieron contenido sexual de adultos, exponiendo fallas sistémicas que Meta conocía internamente pero que no reportó de forma transparente. El fiscal general de Nuevo México, Raúl Torrez, calificó el veredicto como una “victoria histórica”, señalando que la empresa antepuso sus beneficios económicos a la integridad de los niños.
A pesar de la magnitud de la multa, la cifra representa menos de una quinta parte de lo solicitado originalmente por los fiscales. De manera cínica, las acciones de Meta —valorada en 1.5 billones de dólares— subieron un 5% tras el anuncio, lo que analistas interpretan como una señal de alivio entre los inversionistas ante una sanción que consideran manejable. Por su parte, Mark Zuckerberg y Adam Mosseri (director de Instagram) han sostenido que ciertos daños son “inevitables” dada la escala global de sus plataformas, posición que la empresa mantendrá durante el proceso de apelación.
La batalla legal no termina aquí. El próximo 4 de mayo comenzará una nueva fase donde la fiscalía exigirá cambios estructurales obligatorios, como una verificación de edad efectiva y el fin de las comunicaciones cifradas que protegen a depredadores. Este caso, sumado a procesos similares en California contra Meta y YouTube, está definiendo el futuro de la ética digital y las obligaciones legales de las plataformas que dominan la vida social moderna.








