El pacto con republicanos para reabrir la administración federal desata críticas internas y pone en jaque el liderazgo de Chuck Schumer.
Washington.- La unidad del Partido Demócrata sufrió un duro golpe luego de que un grupo de senadores moderados alcanzara un acuerdo con los republicanos para reabrir el gobierno de Estados Unidos tras un cierre histórico. Aunque la medida permitió reincorporar a empleados federales y restaurar programas de asistencia alimentaria, solo promete una futura votación sobre los subsidios del Obamacare, detonante del conflicto. Para muchos dentro del partido, se trató de una rendición que debilitó su posición frente a los republicanos.
Las críticas llegaron desde todos los frentes demócratas, desde figuras progresistas hasta posibles aspirantes presidenciales. La gobernadora electa de Nueva Jersey, Mikie Sherrill, calificó el acuerdo de “mala práctica política”, mientras que Gavin Newsom y Pete Buttigieg lo tacharon de “patético” y “mal negocio”. Organizaciones juveniles como NextGen America y Voters of Tomorrow denunciaron que el pacto representa una “traición” a las bases progresistas, acusando a los líderes demócratas de perder contacto con las prioridades de sus votantes.
El líder de la minoría en el Senado, Chuck Schumer, aunque votó en contra, fue señalado como responsable de no mantener unido al bloque. Activistas y legisladores como Ro Khanna exigieron su renuncia, argumentando que “ha perdido la capacidad de liderar el partido”. Analistas advierten que el episodio expone una fractura profunda entre el liderazgo demócrata tradicional y una base joven e impaciente que exige mayor firmeza frente a Donald Trump y los republicanos.







