El cierre del DHS alcanza los 44 días; oficiales recibirán salarios entre lunes y martes mientras agentes de ICE se mantienen en puntos de control para agilizar filas de hasta 4 horas.
Washington, D.C.— En un esfuerzo crítico por mitigar el caos en la seguridad aérea durante la temporada de Spring Break, el presidente Donald Trump emitió una orden ejecutiva para autorizar el pago inmediato de emergencia a los agentes de la Administración de Seguridad en el Transporte (TSA). Los oficiales de la agencia han trabajado sin percibir sueldo desde que el financiamiento del Departamento de Seguridad Nacional (DHS) se agotó el pasado 14 de febrero, alcanzando este lunes un cierre récord de 44 días. El asesor de fronteras de la Casa Blanca, Tom Homan, expresó su confianza en que los pagos se vean reflejados entre lunes y martes, aunque admitió que la normalización de las operaciones dependerá de cuántos de los agentes que renunciaron o se ausentaron decidan retornar a sus puestos.

A pesar del anuncio económico, la situación en los principales aeropuertos del país sigue siendo tensa. Terminales de alta afluencia como las de Houston y Atlanta mantienen advertencias de esperas de hasta cuatro horas, instando a los viajeros a llegar con extrema antelación. En este contexto, los agentes de ICE que fueron desplegados hace una semana para reforzar los puntos de inspección permanecerán en sus posiciones indefinidamente; el gobernador de Maryland, Wes Moore, confirmó incluso el envío de más efectivos al Aeropuerto BWI para acelerar el flujo de pasajeros, aclarando que su función es estrictamente de apoyo logístico y no de control migratorio.
Mientras el sindicato de la TSA advierte sobre posibles errores administrativos en el procesamiento de los pagos retroactivos, expertos en aviación estiman que las largas filas podrían persistir por una o dos semanas más. La recuperación total del sistema depende no solo del flujo de efectivo, sino de la reapertura de carriles de seguridad que fueron clausurados por falta de personal. Por ahora, aeropuertos en Nueva York y otras metrópolis han restablecido sus herramientas de monitoreo de tiempos de espera, aunque advierten que las cifras pueden fluctuar rápidamente debido a la inestabilidad de la planta laboral.






