El Aeropuerto Intercontinental George Bush registra esperas de hasta cuatro horas debido a que casi el 40% del personal de la TSA no asiste a laborar por falta de pago.
Houston, Texas — El Aeropuerto Intercontinental George Bush (IAH) ha emergido como el epicentro de la crisis que el cierre parcial del gobierno federal está provocando en el sistema de transporte aéreo de Estados Unidos. Mientras diversas terminales del país enfrentan largas filas, la situación en Houston es crítica: los viajeros han lidiado con advertencias de esperas de hasta cuatro horas para cruzar los filtros de seguridad. Esta parálisis se debe a que una gran cantidad de agentes de la Administración de Seguridad en el Transporte (TSA) han dejado de presentarse a sus turnos ante la falta de salarios, lo que ha reducido la operación de las casetas de revisión a menos de la mitad de su capacidad habitual.

Representantes sindicales informaron que, mientras a nivel nacional la tasa de ausentismo es del 11%, en Houston las cifras son alarmantes, alcanzando un 40% en el Intercontinental y un 43% en el aeropuerto Hobby. Factores como el alto costo de vida, el precio de la gasolina y las deudas arrastradas por cierres de gobierno anteriores han llevado al personal al límite de su resistencia financiera. El director de aviación de Houston, Jim Szczesniak, advirtió que las condiciones podrían empeorar en todo el país si el Congreso no alcanza un acuerdo para poner fin al estancamiento presupuestario que mantiene a los trabajadores federales sin ingresos.

A pesar del colapso logístico, el flujo de pasajeros se mantiene en niveles récord debido a una coincidencia de eventos masivos en la ciudad, incluyendo las vacaciones de Spring Break, el torneo de la NCAA y convenciones internacionales de energía. El alcalde John Whitmire señaló que, aunque las demoras son frustrantes, el turismo en Houston vive su mejor mes de marzo en la historia. No obstante, para viajeros que enfrentan filas kilométricas, el aeropuerto se ha vuelto un recordatorio tangible de la incertidumbre política en Washington y su impacto directo en la movilidad y la economía regional.






