La actriz Collien Fernandes rompe el silencio tras una década de abusos virtuales orquestados por su exmarido; el caso desata protestas masivas y una agria disputa política en el gobierno de Friedrich Merz.
Múnich, Alemania.— Alemania atraviesa un terremoto social tras revelarse que la actriz Collien Fernandes fue víctima de una red de pornografía sintética creada, presuntamente, por su propio exesposo, el presentador Christian Ulmen. Lo que comenzó como una denuncia por suplantación de identidad ha escalado hasta convertirse en un movimiento nacional de resistencia contra la violencia digital, con miles de personas marchando en Berlín, Fráncfort y Hamburgo bajo la consigna de cerrar las “lagunas legales” que convierten al país en un refugio para agresores tecnológicos.

Fernandes relató una pesadilla de diez años en la que Ulmen habría utilizado inteligencia artificial para generar videos sexuales falsos de ella, distribuyéndolos en redes sociales y ofreciéndola a desconocidos para encuentros reales. “Buscaba al culpable en documentales y nunca sospeché de mi marido”, confesó la actriz, quien apareció en un escenario de Hamburgo protegida por un chaleco antibalas ante las recientes amenazas de muerte. Aunque una denuncia previa en 2024 fue archivada por falta de rastros técnicos, la Fiscalía de Múnich ha reabierto el caso tras una investigación periodística de Spiegel que aportó nuevas evidencias de sabotaje digital.
El escándalo ha puesto contra las cuerdas al jefe de gobierno, Friedrich Merz. Mientras la presión social exige leyes drásticas contra los deepfakes, Merz ha encendido la polémica al vincular el aumento de la violencia contra las mujeres con las comunidades de inmigrantes, una postura que colectivos feministas tildan de “populismo escandaloso”. Mientras la política se fractura, Fernandes ha llevado su batalla legal hasta España, buscando un marco jurídico más severo que el alemán, en un caso que ya es comparado por su impacto y crudeza con el histórico juicio de Gisèle Pelicot en Francia.








