Investigaciones revelan transferencia masiva de datos a servidores de Asia y vulnerabilidades en sistemas de control remoto
Washington, D.C.- Gobiernos de Estados Unidos y Europa han intensificado las restricciones a la tecnología automotriz china tras detectarse que hasta el 90% de los datos recopilados por estos vehículos se transfieren a servidores en China. Investigaciones noruegas advierten que el riesgo no se limita a la privacidad, sino que abarca la posibilidad de sabotaje remoto, tras demostrarse que es posible acceder a sistemas críticos de gestión de baterías de forma externa y sin consentimiento.
A diferencia de la estrategia europea basada en aranceles, Washington ha implementado prohibiciones estrictas sobre software de conducción autónoma y chips de comunicaciones de origen chino. Esta política busca blindar la seguridad nacional frente a vehículos equipados con múltiples cámaras y micrófonos que operan de manera opaca. Países como el Reino Unido y Polonia ya consideran restringir el uso de estos autos en zonas militares o para funcionarios que manejen información sensible.
Mientras China fue pionera en limitar el flujo de datos de autos extranjeros como Tesla, la industria global enfrenta ahora una reconfiguración de alianzas. Pese a las tensiones, algunos sectores occidentales aún buscan inversiones conjuntas para acelerar la innovación, aunque expertos advierten que cualquier concesión en las normas de conectividad podría debilitar la soberanía tecnológica de Occidente frente a la inteligencia automotriz asiática.







