Un estudio revela que los bovinos poseen una inteligencia subestimada capaz de adaptar objetos para resolver problemas.
Viena, Austria.- Un reciente estudio publicado en la revista Current Biology ha roto los paradigmas sobre la inteligencia en animales de granja al documentar, por primera vez, el uso intencional y adaptativo de herramientas por parte de una vaca. La protagonista es Veronika, una vaca suiza que vive como mascota en una granja austríaca, quien demostró a un equipo de científicos su capacidad para manipular objetos con la boca para satisfacer necesidades físicas. Durante años, su dueño la observó usar palos para rascarse, un comportamiento que los investigadores ahora califican como una muestra sofisticada de actividad mental no documentada previamente en esta especie.
Para validar este comportamiento, los científicos diseñaron experimentos controlados donde le presentaron a Veronika una escoba con dos extremos: cerdas duras y un mango liso. La vaca no solo identificó la función del objeto, sino que exhibió un “uso multipropósito” al elegir el cepillo para las zonas de piel gruesa y el mango para áreas más sensibles. Además, Veronika ajustó la fuerza y el tipo de movimiento según el extremo utilizado, una habilidad que sitúa su capacidad cognitiva al nivel de algunos primates y aves altamente inteligentes.
Este hallazgo sugiere que el entorno relajado y el contacto constante con objetos en su crianza permitieron que Veronika desarrollara estas habilidades de aprendizaje. Los investigadores consideran que este descubrimiento es solo la punta del iceberg, sospechando que muchas otras vacas podrían realizar tareas similares de forma inadvertida para los humanos. El estudio invita a replantear nuestra percepción sobre el bienestar y la complejidad mental de los animales de producción, demostrando que detrás de su mirada tranquila existe una capacidad de resolución de problemas mucho más profunda de lo que se creía.







