Registran sus residencias y lo investigan por delitos sexuales y corrupción
LONDRES, INGLATERRA.— La Corona británica vuelve a tambalearse. Las fuerzas de seguridad del Reino Unido confirmaron que han iniciado una ambiciosa investigación penal en contra de Andrés de York, hermano del rey Carlos III. Lo que originalmente comenzó como una indagatoria financiera por presunta mala conducta ha escalado a un proceso judicial mayor que involucra delitos sexuales graves y espionaje corporativo, todo vinculado a su estrecha relación con el fallecido magnate y pederasta Jeffrey Epstein.
La confirmación de las autoridades llega tres meses después de que el exduque fuera detenido e interrogado en secreto durante horas. Ahora, la policía ha lanzado un inusual llamamiento público para instar a posibles víctimas o testigos a aportar información que ayude a robustecer el caso.
Registros históricos en Windsor y Sandringham
En un hecho sin precedentes para un miembro de la dinastía Windsor, la policía británica ejecutó órdenes de cateo y registró varias propiedades reales estrechamente ligadas al hijo predilecto de la fallecida reina Isabel II:
- Royal Lodge: Su residencia oficial y refugio en los terrenos de Windsor.
- Sandringham: La finca real en Norfolk, utilizada de forma recurrente por el exduque para reuniones privadas.
Para desentrañar la red de complicidades, Scotland Yard trabaja en colaboración directa con el Departamento de Justicia de los Estados Unidos, compartiendo de forma bilateral los documentos desclasificados de los denominados “archivos Epstein”, los cuales contienen miles de correos electrónicos y comunicaciones clave.
Los dos frentes judiciales: ¿Secretos de Estado y tráfico de menores?
El subcomisario Oliver Wright informó que el caso es coordinado por un equipo de élite compuesto por expertos en delitos financieros y agresiones sexuales graves. La investigación avanza bajo dos líneas delictivas principales:
1. Corrupción y Filtración de Información Confidencial Los fiscales sospechan que Andrés utilizó su cargo como enviado especial para el Comercio e Inversión del Reino Unido (puesto que ocupó durante una década) para beneficiar a Epstein. Se analiza el envío de informes confidenciales del gobierno británico que contenían detalles de viajes oficiales y oportunidades exclusivas de inversión en diversos países.
2. Nuevas Acusaciones de Abuso Sexual El caso revive los peores fantasmas para el palacio de Buckingham. Una nueva testigo denunció haber sido traficada y enviada al Reino Unido en el año 2010 con el único propósito de mantener relaciones sexuales forzadas con el entonces príncipe.
Esta acusación emula el patrón denunciado en su momento por Virginia Giuffre, la víctima que demandó a Andrés en EE. UU. por abuso sexual cuando ella era menor de edad, caso que la familia real logró sepultar de forma civil tras pagar un acuerdo multimillonario —financiado en parte por la reina Isabel II— a cambio de no admitir culpabilidad. Aunque la nueva víctima ya se encuentra en pláticas con las autoridades a través de sus abogados, el cargo penal formal aún no ha sido asentado en los tribunales.
A pesar de que el expríncipe Andrés ha negado sistemáticamente cualquier conducta inapropiada, el retiro de sus títulos militares y el tratamiento de “Alteza Real” parecen no ser suficientes ante una investigación que, según los mandos policiales, tomará varios meses en determinar si el miembro de la realeza terminará finalmente en el banquillo de los acusados.







