Reynosa despide a Camila entre clamores de paz: exigen justicia por joven víctima de bala perdida.
REYNOSA, TAMAULIPAS.— En un ambiente de profunda consternación e impotencia, familiares, amigos y la comunidad eclesiástica de Reynosa dieron el último adiós a Camila, la joven universitaria que perdió la vida el pasado 30 de abril tras ser alcanzada por una bala perdida. La ceremonia de cuerpo presente se llevó a cabo en la Concatedral de Nuestra Señora de Guadalupe, lugar donde la joven colaboraba activamente. El trágico suceso ocurrió durante la mañana, cuando hombres armados perpetraron un ataque directo contra un trabajador de PEMEX en el cruce del bulevar Hidalgo y la avenida del Maestro; una de las ráfagas impactó a Camila mientras ella se dirigía a sus actividades escolares, arrebatándole la vida de forma instantánea al igual que al objetivo del ataque.
La Diócesis de Matamoros, encabezada por el obispo Eugenio Andrés Lira Rugarcía, emitió un comunicado oficial expresando su dolor y convocando a una movilización espiritual y social. Este domingo 3 de mayo, las parroquias de la región hicieron sonar sus campanas durante un minuto como un clamor colectivo por la justicia, mientras que en la Concatedral se realizó una misa especial donde los asistentes vistieron de blanco como símbolo de paz. La figura de Camila ha sido recordada no solo como una estudiante ejemplar, sino como una promotora de la solidaridad, participando en el apoyo a menores con discapacidad y en actividades culturales vinculadas al sindicato SIAMARM.
El asesinato de la joven ha desatado una ola de indignación que ha escalado hasta las autoridades municipales y líderes sindicales. El secretario general del SIAMARM, Alberto Lara Bazaldúa, comparó la situación de inseguridad en Reynosa con un “incendio” incontrolable que golpea directamente a las familias trabajadoras. Por su parte, el alcalde Carlos Peña Ortiz ha solicitado formalmente la intervención de la Secretaría de Seguridad y Protección Ciudadana federal para coadyuvar con el estado en la recuperación de la tranquilidad. Mientras tanto, colectivos civiles y amigos de la joven se manifestaron en el lugar del crimen, exigiendo que su muerte no se convierta en una cifra más de la violencia que azota a la frontera.









