Alerta ambiental en la presa “La Boca”: plaga de lechuguilla pone en jaque al ecosistema y la economía local.
MONTERREY, NUEVO LEÓN.— La presa “La Boca” enfrenta una crisis ecológica sin precedentes debido a la proliferación masiva de lechuguilla acuática (Pistia stratiotes), una planta invasora que ha superado en impacto negativo al lirio acuático. Detectada con fuerza desde principios de abril tanto en el embalse como en el arroyo La Chueca, esta especie forma densas alfombras verdes que bloquean el paso de la luz solar y frenan el intercambio de oxígeno en el agua. Esta situación pone en riesgo inminente la supervivencia de los peces y otras especies nativas, además de provocar malos olores y obstruir la navegación, lo que ya impacta directamente en las actividades recreativas y comerciales de este emblemático destino turístico de Santiago.
Ante la magnitud del problema, el Municipio de Santiago, en conjunto con organizaciones de la sociedad civil, ha desplegado un operativo de limpieza intensivo que ha logrado retirar más de 90 toneladas de vegetación en menos de un mes. Sin embargo, los esfuerzos oficiales han sido insuficientes para contener la expansión, debido a la asombrosa velocidad de reproducción de la planta. Los expertos señalan que el crecimiento acelerado de la lechuguilla está directamente vinculado a los altos niveles de nitrógeno y fósforo presentes en el agua, producto de descargas de drenaje sanitario en el arroyo La Chueca, lo que convierte a este fenómeno en un síntoma visible de la contaminación del cauce.
La lechuguilla acuática se caracteriza por sus rosetas de hojas verdes que flotan libremente sin enraizarse al fondo, permitiéndole cubrir grandes extensiones en tiempos récord. Mientras las cuadrillas de limpieza continúan las labores de extracción manual y mecánica, las autoridades ambientales advierten que la solución de fondo no solo reside en retirar la biomasa, sino en frenar las descargas de aguas residuales que alimentan la plaga. De no controlarse pronto, la calidad del ecosistema acuático podría sufrir daños irreversibles, afectando de forma permanente la biodiversidad de uno de los principales cuerpos de agua de la zona metropolitana de Monterrey.









