Industriales advierten que debilitar el T-MEC hundiría la manufactura frente a China.
WASHINGTON / CIUDAD DE MÉXICO.— El Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC) no es solo un acuerdo comercial, sino el verdadero motor de la competitividad industrial estadounidense frente al avance de China. Así lo sentenció la Asociación Nacional de Manufactureros de EE. UU. (NAM) en un amplio reporte donde advierte que cualquier intento por debilitar o fragmentar el pacto pondría en riesgo millones de empleos, inversiones multimillonarias y la estabilidad de las cadenas de suministro en América del Norte.
De acuerdo con el estudio, la integración productiva de la región ha sido el factor determinante para que México y Canadá desplazaran al gigante asiático como los principales socios comerciales de la economía estadounidense.
La radiografía del T-MEC en cifras
El reporte de la NAM, elaborado mediante entrevistas con más de 30 corporativos globales de sectores como el automotriz, aeroespacial, electrónico y químico, revela la magnitud del intercambio regional:
- Sostén de empleo: El T-MEC respalda directamente 2 millones de empleos en Estados Unidos vinculados exclusivamente a las exportaciones hacia México y Canadá.
- Flujo histórico: El valor del comercio anual entre las tres naciones alcanzó la cifra récord de 1.9 billones de dólares ($1.9 trillion), lo que equivale a transacciones por 3.5 millones de dólares por minuto.
- El giro geopolítico: Impulsadas por la estrategia del nearshoring, las importaciones estadounidenses desde México crecieron 55% entre 2018 y 2025, mientras que las provenientes de China se desplomaron 43% en el mismo periodo.
El “Efecto Espejo”: El valor agregado de EE. UU. en México
Una de las conclusiones más reveladoras del análisis es que México funciona en la práctica como una extensión natural del aparato manufacturero estadounidense, devolviendo a EE. UU. gran parte del dinero que este invierte.
Las mercancías que ingresan a EE. UU. desde territorio mexicano contienen cerca de un 40 por ciento de valor agregado estadounidense (es decir, componentes fabricados originalmente en EE. UU. y ensamblados en México). En contraste, los productos importados desde China apenas alcanzan un 4 por ciento de integración norteamericana.
“El acuerdo nos permite enviar diariamente millones de dólares en componentes fabricados en EE. UU. hacia plantas de ensamble en México y regresar productos terminados de manera fluida”, destacó en el reporte la firma tecnológica Amphenol Corporation.
Una codependencia estratégica
Especialistas financieros coinciden en que la retórica política suele ignorar que la dependencia económica es mutua. Gabriela Siller, directora de análisis económico en Banco Base, señaló que aunque el 40% del PIB mexicano está ligado a las exportaciones (y el 85% de ellas van a EE. UU.), la economía estadounidense tampoco podría subsistir aislada.
“Para México es importante Estados Unidos por lo que le vendemos, mientras que para Estados Unidos es importante México por lo que nos compra. Ningún país es autosuficiente, ni siquiera EE. UU., y necesita un proveedor confiable con el que comparta frontera”, explicó Siller.
Por su parte, Janneth Quiroz, directora de análisis en Monex, apuntó que la infraestructura fronteriza y el marco jurídico del T-MEC vuelven a México una plataforma corporativa “difícilmente sustituible” ante las crecientes tensiones geopolíticas de Washington con Asia. Los industriales concluyen que fragmentar el bloque de América del Norte en la próxima revisión del tratado no dañaría a México, sino que le entregaría la ventaja competitiva global directamente a China.







