Se declara inocente el inmigrante baleado por agentes del ICE tras enfrentamiento en California.
SACRAMENTO, CALIFORNIA.— Carlos Iván Mendoza Hernández, quien recibió múltiples impactos de bala durante un operativo de detención por parte de oficiales de migración en el centro de California, se declaró inocente este lunes de los cargos federales que se le imputan. Un gran jurado federal acusó formalmente a Mendoza, de 36 años y con doble nacionalidad (salvadoreña y mexicana), de dos cargos de agresión a un oficial federal con un arma mortal y un cargo de daños a propiedad del gobierno. El incidente ocurrió el pasado 7 de abril en la ciudad de Patterson, cuando agentes del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE) bloquearon su vehículo; según la versión del Departamento de Seguridad Nacional (DHS), los oficiales dispararon en defensa propia luego de que el sospechoso intentara embestirlos con su auto.
La defensa de Mendoza, encabezada por el abogado Patrick Kolasinski, sostiene una versión radicalmente distinta, afirmando que su cliente entró en pánico e intentó huir al verse cercado, pero que nunca tuvo la intención de atropellar a los agentes. Kolasinski también desmintió las acusaciones de las autoridades que vinculan a Mendoza con pandillas y con un caso de asesinato en El Salvador, presentando documentos judiciales salvadoreños que demuestran que fue absuelto de dichos cargos en su país de origen. El abogado subrayó que Mendoza reside en Estados Unidos desde 2019, carece de antecedentes penales y actualmente se recupera de cirugías mayores debido a las heridas de bala sufridas, incluyendo un impacto grave en la mandíbula.
Este caso se suma a una serie de tiroteos registrados bajo la política migratoria de la administración Trump, la cual ha intensificado las detenciones y deportaciones de personas en situación irregular. La controversia rodea este enfrentamiento debido a que, en incidentes previos similares, evidencias en video han contradicho las versiones iniciales de los oficiales federales. Mientras Mendoza enfrenta el proceso desde una cama de hospital, el caso ha reavivado el debate sobre el uso de la fuerza letal en operativos civiles y la veracidad de los perfiles de peligrosidad utilizados por las agencias federales para justificar detenciones agresivas.








