El Consejo de Seguridad no logra adoptar la propuesta de Bahréin pese a contar con 11 votos a favor; las potencias argumentan que el texto era “desequilibrado” y podría escalar el conflicto militar con Irán.
Nueva York, EE. UU.— En un nuevo episodio de parálisis diplomática ante la crisis en Medio Oriente, China y Rusia ejercieron este miércoles su poder de veto en el Consejo de Seguridad de la ONU para bloquear una resolución que buscaba autorizar y coordinar el uso de escoltas armadas en buques mercantes que transitan por el estrecho de Ormuz. La iniciativa, impulsada por Bahréin y respaldada por potencias regionales como Arabia Saudita y los Emiratos Árabes Unidos, pretendía asegurar el paso de una quinta parte del petróleo mundial en medio de la guerra iniciada el pasado 28 de febrero.
Pese a que el proyecto obtuvo la mayoría necesaria con 11 votos a favor de los 15 miembros del Consejo, los votos en contra de Pekín y Moscú —miembros permanentes con derecho a veto— anularon la adopción del texto. Pakistán y Colombia optaron por la abstención en una votación que refleja la profunda fractura internacional sobre cómo gestionar la respuesta a los ataques iraníes contra infraestructuras civiles y plantas de desalinización en el Golfo.

Argumentos del veto y la postura rusa
El representante permanente de Rusia ante la ONU, Vasili Nebenzia, calificó el documento como un “precedente peligroso” para el derecho internacional. Según Moscú y Pekín, el texto era desequilibrado y su implementación podría interpretarse como una autorización implícita para acciones militares directas contra Irán, agravando la escalada de violencia en la región.
Rusia y China sostuvieron que fomentar la presencia de escoltas armadas solo incrementaría la tensión militar en una zona ya saturada por la confrontación entre la coalición liderada por Estados Unidos e Israel contra Teherán. El proyecto, aunque había sido moderado en sus últimas revisiones para solo “alentar” estas medidas de protección, fue rechazado por considerarse una vía hacia la militarización total del tránsito comercial.

Contexto de una crisis energética global
La urgencia de la resolución radicaba en el bloqueo sistemático del estrecho de Ormuz por parte de Irán, realizado en represalia a los bombardeos estadounidenses e israelíes en su territorio. Esta parálisis diplomática deja al comercio marítimo sin un marco de protección internacional coordinado, justo cuando los países del Golfo denuncian agresiones constantes a sus instalaciones energéticas. Por ahora, la seguridad en la vía marítima más estratégica del planeta queda a expensas de las decisiones unilaterales de cada nación, aumentando el riesgo de un enfrentamiento directo en alta mar.









