La alianza entre la derecha moderada y la extrema derecha permite la instauración de “centros de retorno” en terceros países para acelerar las deportaciones.
Bruselas, Bélgica — En una votación histórica que marca un giro radical en la política migratoria continental, el Parlamento Europeo aprobó este jueves facilitar la creación de centros de detención externa conocidos como hubs de retorno. Con 389 votos a favor y 206 en contra, la medida prosperó gracias a que los partidos de derecha tradicional rompieron el histórico cordón sanitario para aliarse con grupos de extrema derecha. Esta resolución faculta a las naciones de la UE para negociar, de forma individual o en coalición, el envío de migrantes cuyas solicitudes de asilo hayan sido denegadas a instalaciones que se construirán fuera del bloque de las 27 naciones.

Países como Alemania, los Países Bajos, Austria, Dinamarca y Grecia ya han iniciado diálogos con gobiernos, principalmente en África, para albergar estos sitios de retención. Los impulsores de la iniciativa, entre ellos el legislador sueco Charlie Weimers, celebraron el resultado como el inicio de la “era de las deportaciones”, alineándose con las políticas de línea dura promovidas por figuras como Donald Trump en Estados Unidos. Sin embargo, legisladores de oposición y grupos defensores de los derechos humanos, como el International Rescue Committee, calificaron la decisión como un “retroceso histórico” que criminaliza la supervivencia y debilita las protecciones legales fundamentales.
La implementación de estos centros ha despertado una profunda preocupación sobre la vigilancia de los derechos humanos, ya que, al estar ubicados fuera de territorio europeo, el monitoreo de las garantías individuales resulta sumamente complejo. Mientras fuerzas políticas como el AfD de Alemania proponen incluso la creación de cuerpos policiales especializados en la localización de migrantes, las organizaciones civiles denuncian que estas políticas solo sirven para disuadir, detener y deportar a personas que buscan refugio, transformando el sistema de asilo en un régimen punitivo que aleja a los solicitantes de cualquier protección efectiva.







