La ciudad entra en semáforo rojo debido a una sequía extrema que mantiene a la presa La Amistad en niveles críticos y amenaza al sector agropecuario.
Nuevo Laredo, Tamaulipas — La franja fronteriza ha iniciado el 2026 bajo una crisis hídrica sin precedentes. Debido a la escasa disponibilidad de agua en el río Bravo y al estatus de Sequía Extrema emitido por la Comisión Nacional del Agua (CONAGUA), Nuevo Laredo y otros nueve municipios se mantienen en semáforo rojo. Esta medida preventiva busca priorizar el uso doméstico para garantizar que el suministro llegue a los hogares sin interrupciones, siempre que la ciudadanía mantenga un consumo responsable ante la ausencia casi total de lluvias en este primer trimestre del año.
Los datos de la CILA revelan un panorama alarmante: las precipitaciones actuales se sitúan muy por debajo del promedio histórico de 65 milímetros, provocando que la presa La Amistad descienda a un crítico 20% de su capacidad. Aunque el abasto urbano está asegurado por ahora, el sector agropecuario en el norte de Tamaulipas, Nuevo León y Coahuila enfrenta un escenario devastador. Los productores han tenido que recurrir al acarreo de agua en pipas, ya que las presas locales se han secado y el forraje natural, como el nopal, es inutilizable por la deshidratación extrema.
Ante esta emergencia, la Comapa y las autoridades ambientales han endurecido la vigilancia para castigar el desperdicio. Se aplicarán multas de hasta 500 UMAs a quienes realicen actividades no esenciales, como el lavado de banquetas con manguera. El objetivo es preservar cada litro disponible del río Bravo mientras se atraviesa este periodo, que ya se perfila como uno de los más secos en las últimas décadas para la región fronteriza.






