Investigación presentada en Europa vincula bebidas azucaradas y “light” con daño en el hígado
Berlín, Alemania.- Beber menos de una lata diaria de refresco, ya sea azucarado o de dieta, podría aumentar significativamente el riesgo de desarrollar una enfermedad hepática, según un nuevo estudio presentado durante la United European Gastroenterology Week 2025.
La investigación, realizada por especialistas de la Universidad de Soochow en China, encontró que consumir solo 9 onzas (unos 266 mililitros) de una bebida azucarada al día eleva el riesgo de enfermedad hepática esteatósica asociada a disfunción metabólica (MASLD) en un 50%. En el caso de los refrescos dietéticos, el riesgo aumenta hasta un 60%. Esta condición, antes conocida como hígado graso no alcohólico, se caracteriza por la acumulación de grasa en el hígado y puede derivar en cirrosis.
Los expertos señalaron que tanto los refrescos regulares como los “light” afectan la salud hepática incluso en consumos moderados. Recomendaron sustituir estas bebidas por agua y limitar su ingesta a ocasiones esporádicas, pues los endulzantes, ya sean naturales o artificiales, pueden alterar el metabolismo y favorecer el daño hepático.








