Sheinbaum instala comité científico para revivir el debate del fracking en México.
Ciudad de México.— En un giro que ha encendido las alarmas de colectivos ambientales y comunidades agrarias, la presidenta Claudia Sheinbaum anunció el pasado 15 de abril la creación de un comité interdisciplinario para evaluar la viabilidad de la fracturación hidráulica (fracking) en territorio nacional. El grupo, integrado por expertos de la UNAM, IPN, UAM y la UANL, tiene la tarea de entregar en dos meses un informe técnico que determine si México puede extraer gas no convencional sin sacrificar su seguridad hídrica.
La justificación del Gobierno es clara: la soberanía energética. Actualmente, México depende en un 75% del gas natural importado de Estados Unidos, una vulnerabilidad que la administración busca mitigar. Sin embargo, el anuncio choca frontalmente con la postura histórica de los movimientos sociales y la promesa de campaña del expresidente López Obrador de no permitir esta técnica. Mientras académicos de Coahuila defienden que la tecnología actual es “estable y segura”, organizaciones civiles denuncian que el fracking sigue siendo sinónimo de contaminación de acuíferos, sismicidad inducida y daños irreversibles a la salud.
El Comité de Evaluación: Actores y Objetivos
| Institución / Actor | Postura / Rol |
| Gobierno Federal | Busca reducir la dependencia del gas de Texas (75% del consumo nacional). |
| Comité Científico | Analizará la técnica de “fracking mejorado” y su impacto en el agua. |
| Rector UNAM (L. Lomelí) | Prioriza la soberanía energética en un contexto de volatilidad global. |
| Movimientos Sociales | Rechazo total; denuncian una “falsa dicotomía” entre fracking tradicional y seguro. |
La sombra del capital financiero: El debate no ocurre en el vacío. La reciente reunión de Sheinbaum con directivos de BlackRock y GIP sugiere, para diversos analistas, que el interés por el fracking podría estar vinculado a grandes compromisos de inversión extranjera. Para las comunidades en resistencia, la verdadera soberanía no reside en perforar más pozos, sino en acelerar una transición hacia energías limpias que no comprometa el derecho humano al agua.
Dato crítico: Países como Francia y España han prohibido el fracking debido a su alto costo ambiental, lo que pone a México en una encrucijada entre el desarrollo extractivo y sus compromisos internacionales de justicia climática.








