La Casa Blanca estudia desde abril estrategias de órdenes ejecutivas y decretos para mantener su agenda política en caso de que los demócratas tomen control del Legislativo
Washington, Distrito de Columbia.- Mientras el presidente Donald Trump recorre el país para movilizar a sus votantes y mantener las mayorías republicanas en el Congreso, sus principales asesores llevan meses preparando un escenario radicalmente distinto: una Casa Blanca enfrentada a mayorías demócratas en el Capitolio. Según una investigación de la agencia Reuters, desde abril la Administración estudia estrategias para mantener en marcha buena parte de su agenda presidencial sin depender de la aprobación legislativa, mediante órdenes ejecutivas, decretos y vetos. La contradicción es reveladora: en público pide votos republicanos; en privado, prepara cómo gobernar si pierden.
Al frente de estos preparativos están Stephen Miller, subjefe de gabinete y arquitecto de la política migratoria, y Russell Vought, director de la Oficina de Gestión y Presupuesto. Trabajan junto con la Oficina del Asesor Jurídico para identificar decisiones que Trump podría adoptar sin necesidad de nueva legislación. Las agencias federales presentan propuestas para actuación unilateral en inmigración, aranceles, vivienda y presupuesto. Una persona familiarizada con el plan describió el grado de comodidad de Trump ante un Congreso demócrata como “muy cómodo”.
Las medidas en estudio incluyen imponer aranceles a importaciones de minerales críticos, endurecer condiciones para visados de estudiantes y trabajadores temporales, y reducir costos de vivienda mediante instrumentos administrativos. En el aspecto presupuestario, Vought examina cómo financiar prioridades con fondos ya autorizados y modificar normas de subvenciones para que cargos políticos tengan mayor capacidad de decisión sobre programas federales. Esta estrategia busca sortear parcialmente el bloqueo legislativo, aunque el Congreso conservaría sus competencias presupuestarias.
Trump ya ha ensayado este modelo expansivo de facultades ejecutivas desde su regreso a la Casa Blanca en enero de 2025, utilizando órdenes presidenciales para imponer aranceles, intensificar política migratoria, reducir plantilla federal y perseguir objetivos de política exterior sin esperar aprobación legislativa. El presidente anticipó el tono en una entrevista para ‘Pod Force One’ del New York Post, reconociendo que si pierden el Congreso podría convertirse en el “señor veto”, utilizando esa facultad durante “uno o dos meses” antes de negociar con demócratas.






