Entre el aislamiento de Trump, el tecno-autoritarismo y el agotamiento del “mal menor”.
Internacional.— El mapa político mundial atraviesa un punto de inflexión este abril de 2026. Lo que hace un año parecía una “ola reaccionaria” imparable, hoy muestra signos de fractura profunda. Desde las derrotas electorales de aliados clave hasta la aparición de manifiestos tecno-oligárquicos, el escenario geopolítico se reconfigura mientras la izquierda institucional intenta, con dificultad, posicionarse como la única alternativa viable.
El ocaso de los líderes: Trump y la “Internacional Reaccionaria”
El aislamiento de Donald Trump ha dejado de ser un problema doméstico para convertirse en un lastre para sus aliados internacionales. El pasado 12 de abril, la derrota de Viktor Orbán en Hungría frente a Peter Magyar —un conservador pro-europeo— marcó el primer gran golpe a esta red.
- El factor Meloni: En Italia, la popularidad de Trump se desplomó del 35% al 19% en solo un año. Giorgia Meloni, atrapada entre su alianza con Washington y el rechazo social a la guerra de Irán, ha tenido que distanciarse de la Casa Blanca tras los choques de Trump con el Papa León XIV, quien ha emergido como una voz de contención frente a las “guerras eternas”.
- Fractura interna: El movimiento MAGA enfrenta divisiones por su política exterior y su enfrentamiento con el Vaticano, golpeando el apoyo del electorado católico e hispano, fundamental para las aspiraciones de la derecha estadounidense.
Palantir y el manifiesto tecno-autoritario
Mientras los liderazgos políticos tradicionales tambalean, la oligarquía de Silicon Valley busca llenar el vacío. Peter Thiel y Alex Karp, fundadores de Palantir Technologies, lanzaron esta semana un manifiesto que aboga por un “neoliberalismo autoritario”.
- IA para la guerra: El texto sostiene que Occidente debe priorizar el desarrollo de armamento con Inteligencia Artificial para asegurar su superioridad, acelerando la fusión entre las élites tecnológicas y el poder estatal. Palantir ya provee servicios críticos al ejército de Israel y agencias de control migratorio, consolidando un poder que opera por encima de los procesos democráticos.
La “Cumbre Progresista” y el dilema del mal menor
Ante este panorama, presidentes como Pedro Sánchez, Lula da Silva, Claudia Sheinbaum y Gustavo Petro se reunieron en Barcelona (del 17 al 19 de abril) para articular un frente “antiderecha”. Sin embargo, el análisis del encuentro deja dudas sobre su efectividad:
- La autocrítica de Lula: El mandatario brasileño admitió que el progresismo ha sido, en ocasiones, “gestor del neoliberalismo”, lo que explica por qué el bolsonarismo sigue vivo en las encuestas pese a sus derrotas legales.
- El ciclo de la decepción: En América Latina, 30 de las últimas 44 elecciones han resultado en derrotas para los oficialismos. El relato del “mal menor” parece agotado ante una ciudadanía que no percibe mejoras reales en su calidad de vida bajo regímenes en crisis permanente.
Argentina: ¿Una salida por izquierda?
En contraste con los grandes frentes moderados, en Argentina surge un fenómeno particular. Mientras el gobernador Axel Kicillof intenta emular el Frente Amplio brasileño para enfrentar a un Javier Milei cada vez más complicado, la figura de Myriam Bregman registra una imagen positiva creciente (alcanzando el 13.8% en algunas mediciones). Este crecimiento se atribuye a una postura de rechazo frontal al “mal menor” y a la presencia en la primera línea de lucha contra las políticas de ajuste.








