Inicia la revisión trilateral bajo una prolongada “zona gris” que institucionaliza la incertidumbre
CIUDAD DE MÉXICO.— El esperado 1º de julio no fue el día del juicio final para el Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC), pero tampoco el de las certezas. Contrario a la narrativa pública que situaba esta fecha como un punto de definición automática, los representantes comerciales de los tres países activaron formalmente el mecanismo de revisión fijado en el artículo 34.7 del acuerdo mediante una reunión virtual, inaugurando un periodo de complejas negociaciones que, según el consenso de los mercados, se perfila para ser largo y opaco.
El secretario de Economía de México, Marcelo Ebrard, ha sido enfático al señalar que esta fecha no representa una conclusión, sino el banderazo de salida para fijar la hoja de ruta del proceso. Con las cartas sobre la mesa, el escenario de una extensión limpia por 16 años (hasta 2042) se ha desvanecido, abriendo paso a la activación de revisiones anuales sucesivas, un mecanismo que puede prolongarse hasta el límite de la vigencia original en 2036.
Consenso financiero: Sin ruptura, pero sin certidumbre
Un sólido bloque de instituciones bancarias y agencias calificadoras coincide en que el tratado no colapsará, pero advierten que la falta de definiciones rápidas congelará inversiones estratégicas de largo plazo.
- Banamex: Ubica como escenario central las revisiones anuales y advierte que el proceso de incertidumbre podría estirarse e contaminar la campaña presidencial estadounidense de 2028.
- S&P Global Ratings y Banorte: Coinciden en que las negociaciones obligarán a revisar el tratado año con año, transitando por una fase de transición antes de lograr una prórroga definitiva.
- Barclays, Deutsche Bank y HR Ratings: Descartan un rompimiento y anticipan un “acuerdo revisado” construido de manera paulatina.
- Bloomberg: Reportó que, a estas alturas, las delegaciones ni siquiera cuentan con propuestas formales por escrito o una estrategia clara sobre qué se busca modificar.
El costo real de la ambigüedad y el “Escudo” Mexicano
El Centro de Estudios Estratégicos e Internacionales (CSIS) define este panorama como una “nube de incertidumbre sostenida” que desalienta los proyectos a 10 o 15 años. Este freno ya es visible: la variación anual de la formación bruta de capital fijo en México arrastra cifras negativas desde 2024.
Sin embargo, los analistas sugieren no caer en el catastrofismo, ya que México mantiene una ventaja arancelaria histórica que funciona como un escudo competitivo frente a otros mercados globales:
Estrategia “Lego” y las presiones de Washington
El negociador jefe de Estados Unidos, Jamieson Greer, ha mantenido una línea dura y consistente. Aunque en el Instituto Hudson sugirió que Washington podría amagar con salir del tratado para forzar concesiones, su estrategia real —de acuerdo con fuentes cercanas al proceso— apunta a obtener modificaciones sin la necesidad de someter el texto a la aprobación del Congreso estadounidense, utilizando cartas paralelas o protocolos complementarios de carácter bilateral que la negociadora canadiense, Janice Charette, describió como piezas tipo “Lego”.
Las fricciones técnicas que impiden una resolución exprés se concentran en las industrias del acero, el aluminio y, de manera primordial, el sector automotriz, donde Estados Unidos presiona de forma agresiva para elevar al 50% el contenido nacional estadounidense en los vehículos fabricados en la región, una exigencia que tanto México como Canadá han rechazado en bloque.
Próxima parada crítica: Mientras que México y Canadá cumplieron formalmente en junio con el envío de las cartas manifestando su intención de extender el acuerdo, la Casa Blanca ha optado por el silencio público. El verdadero termómetro del conflicto se activará durante la semana del 20 de julio en la Ciudad de México, fecha en la que arrancará la tercera ronda de negociaciones y se entrará de lleno a la redacción de textos, contenidos detallados y los puntos bilaterales más ásperos de la relación comercial.







