Feminicidio en la Alcaldía Benito Juárez desata furia contra la negligencia estatal.
Ciudad de México — El caso de Edith Guadalupe, una joven de 21 años que salió el pasado 15 de abril con la esperanza de conseguir un empleo, se ha convertido en el nuevo símbolo de la falla sistémica y la revictimización en México. Engañada con una supuesta entrevista laboral en un edificio oficial de la Alcaldía Benito Juárez, Edith nunca regresó a casa. Su cuerpo fue hallado sin vida el 17 de abril, dos días después de que su familia suplicara una intervención que la Fiscalía capitalina retrasó bajo el estigma de siempre: “se fue con el novio”.
La indignación ha escalado a nivel nacional tras revelarse que fueron los propios familiares quienes, ante la inacción de las autoridades, realizaron las labores de investigación, revisando cámaras y confirmando que la joven entró al inmueble oficial y jamás salió. Mientras la Fiscalía exigía esperar el protocolo de las 72 horas —e incluso solicitaba dinero a la familia—, el tiempo de vida de Edith se agotaba. Agrupaciones feministas como Pan y Rosas han lanzado un duro cuestionamiento a la narrativa gubernamental de “llegamos todas”, denunciando que mientras persista la precarización laboral y la complicidad burocrática, las mujeres de sectores populares seguirán siendo las principales víctimas de este sistema.
Cronología de una tragedia anunciada
| Fecha | Evento | Acción de la Autoridad |
| 15 de Abril | Edith acude a una entrevista en un edificio de la Benito Juárez. | Inacción: Ignoran el reporte inicial de desaparición. |
| 16 de Abril | Familiares bloquean avenidas y presentan pruebas de cámaras. | Revictimización: Argumentan abandono voluntario; piden esperar 72 hrs. |
| 17 de Abril | La Fiscalía ingresa al inmueble señalado desde el día uno. | Hallazgo: Localizan a Edith sin vida. Demasiado tarde. |
“No llegamos todas”: El grito de protesta subraya que la justicia en México sigue siendo un privilegio inaccesible para las mujeres trabajadoras. El Colectivo Pan y Rosas ha convocado a la organización en escuelas y centros de trabajo, asegurando que la justicia no vendrá “de arriba”, sino de la movilización en las calles para arrancar la verdad a un sistema que tachan de capitalista y patriarcal.
La exigencia es clara: Castigo a los responsables materiales, pero también sanciones administrativas a los funcionarios que, por negligencia o complicidad, permitieron que este feminicidio se consumara.







