Gabriel Arturo Castillo, originario de Monterrey, admitió haber utilizado un sofisticado sistema de cambio de divisas basado en el comercio para blanquear ganancias ilícitas entre 2011 y 2013.
Laredo, Texas.— En una audiencia celebrada este 8 de abril de 2026, el mexicano Gabriel Arturo Castillo, alias “El Pinocho”, se declaró culpable ante una corte federal del Distrito Sur de Texas por el delito de lavado de dinero. Castillo, de 52 años, aceptó su responsabilidad en una red criminal transnacional que permitió a diversos cárteles mexicanos integrar millones de dólares del narcotráfico al sistema financiero legal.
Tras ser detenido en Monterrey en marzo de 2024 y extraditado a Estados Unidos en agosto de 2025, “El Pinocho” enfrentará ahora una pena máxima de hasta 20 años de prisión. Su sentencia final ha sido programada para el próximo 7 de julio de 2026.
El esquema: Dólares, pesos y perfumes
La investigación del Departamento de Justicia (DOJ) y el Servicio Interno de Impuestos (IRS) reveló que Castillo operaba mediante un sistema conocido como “lavado de dinero basado en el comercio” (Trade-Based Money Laundering). El proceso funcionaba de la siguiente manera:
- Recolección: “El Pinocho” recibía dólares en efectivo provenientes de la venta de drogas en diversas ciudades de EE. UU.
- Venta de divisas: Vendía esos dólares a empresarios mexicanos en la frontera, quienes necesitaban moneda estadounidense para sus negocios.
- Compra de mercancía: Con esos dólares “sucios”, los empresarios compraban productos legales —principalmente en perfumerías de Laredo— y los trasladaban a México.
- Conversión final: La mercancía se vendía en México y las ganancias, ya en pesos mexicanos, se entregaban a los cárteles, ocultando el rastro original del dinero.
Mensaje de las autoridades
El fiscal general adjunto, A. Tysen Duva, destacó que el desmantelamiento de estos facilitadores financieros es crucial, ya que los cárteles se mueven exclusivamente por el lucro. Por su parte, el fiscal federal interino John GE Marck señaló que esta declaración de culpabilidad es un golpe directo a las redes que alimentan la violencia en la frontera sur.
Aunque las autoridades no especificaron a qué cártel pertenecía el dinero, la Fiscalía General de la República (FGR) confirmó que Castillo realizó estas operaciones durante un periodo crítico de violencia en el noreste de México (2011-2013), consolidando una estructura que durante años pareció invisible para los sistemas bancarios tradicionales.









