Precios por las nubes expulsan a las familias a la periferia y consolidan el “atrapamiento habitacional”
MONTERREY, NUEVO LEÓN.— Conseguir un hogar en la Zona Metropolitana de Monterrey se ha transformado en un desafío financiero casi imposible para la clase trabajadora. A pesar del auge en la construcción de desarrollos verticales, los costos de los departamentos céntricos son prohibitivos, lo que obliga a miles de familias a mudarse a los límites de la metrópoli, donde quedan atrapadas en un esquema de segregación, largas distancias y falta de servicios básicos.
Según el Indicador Banorte de Precios de Vivienda (INBAPREVI), el valor inmobiliario en Nuevo León registró un incremento anual del 5.7% durante mayo de 2026, una cifra que supera la media nacional del 4.2% y posiciona al estado como el segundo más caro de todo México para adquirir un inmueble, solo por debajo de la Ciudad de México.
La brecha entre el salario regio y el costo de la vivienda
Óscar Cortés, presidente de la Asociación Mexicana de Profesionales Inmobiliarios (AMPI) Nuevo León, y datos de la Condusef evidencian el abismo que existe entre el poder adquisitivo real y el mercado actual:
- Zonas Céntricas: Un departamento promedio supera de forma regular los 3 millones de pesos.
- Zonas Periféricas: Una casa tradicional en municipios como García o Salinas Victoria inicia en los 1.5 millones de pesos.
- Ingreso vs. Crédito: El salario promedio registrado ante el IMSS en la entidad es de 21,714 pesos. Sin embargo, para que la banca autorice un financiamiento básico de apenas un millón de pesos, las instituciones exigen enganches mínimos de 200,000 pesos y mensualidades que absorben el 40% de los ingresos comprobables.
El fenómeno del “atrapamiento habitacional”
Esta distorsión del mercado dio origen a lo que la plataforma Cómo Vamos Nuevo León cataloga como atrapamiento habitacional. La Encuesta Así Vamos reveló que miles de personas migraron a la periferia buscando opciones económicas, pero hoy en día les resulta financieramente imposible salir de ahí o mudarse de regreso a áreas céntricas debido a los altos costos de las rentas y la precarización laboral (registros con salario mínimo).
Falta de resiliencia urbana: La doctora Lucía Elizondo Jiménez, arquitecta especialista en vivienda del Tecnológico de Monterrey, advirtió que el actual modelo inmobiliario ha fragmentado por completo el territorio metropolitano. “La repetición de una sola solución puede generar eficiencia en el corto plazo, pero reduce la resiliencia territorial, incrementa la dependencia del automóvil, eleva los costos de provisión de infraestructura y presiones sobre los recursos naturales”, explicó.
Testimonio de la periferia: “Sí me siento atrapada. Vivo en Pesquería desde hace 10 años porque era el único municipio donde podía adquirir vivienda de acuerdo con mis puntos de Infonavit… hay muchas limitantes en las zonas alejadas, como calles en mal estado, drenajes tapados y poca ayuda del gobierno”, relató Patricia Martínez, habitante afectada por la falta de planeación urbana en la periferia regia.








