La pareja lucha por seguir adelante apoyada en su fe, terapia y comunidad, mientras el recuerdo del desastre sigue marcando su vida.
Dallas, Texas.- RJ y Annie Harber continúan enfrentando un profundo dolor tras la muerte de sus hijas Blair y Brooke, de 13 y 11 años, y de los padres de RJ, quienes fallecieron durante la histórica inundación del 4 de julio en el río Guadalupe, en el centro de Texas. Aquella noche, la fuerte crecida destruyó ambas casas familiares y arrastró a más de cien personas en la región.

Los Harber lograron escapar, pero RJ no pudo alcanzar en kayak la vivienda donde dormían sus hijas y sus padres. Desde entonces, la pareja vive entre culpa, angustia y un dolor que describen como “una herida abierta”. Con terapias, acompañamiento espiritual y el apoyo constante de amigos, intentan afrontar fechas difíciles como los cumpleaños de sus hijas, la temporada navideña y los días que antes eran celebraciones familiares.
La comunidad escolar de St. Rita, donde Blair y Brooke estudiaban, organizó homenajes, colocó bancas conmemorativas y realizó un torneo deportivo en honor a las niñas. El matrimonio inició además un fondo para apoyar a víctimas de desastres y causas que fueron importantes para sus hijas. Aunque el duelo sigue siendo inmenso, RJ y Annie buscan honrar su memoria y han decidido intentar tener otro hijo: “Tenemos más amor para dar”, dijo Annie.






