Una epidemia silenciosa que avanza a un ritmo de 2.3 diagnósticos por hora
MONTERREY, NUEVO LEÓN — La historia de Adrián Flores, quien descubrió por casualidad que tenía cerca de 600 mg/dL de glucosa tras una revisión médica rutinaria, refleja la realidad de miles de personas en la entidad. La diabetes tipo II se ha consolidado como un problema crítico de salud pública en el norte del país, caracterizado por diagnósticos tardíos, costos elevados de control e impacto en sectores cada vez más jóvenes de la población.
Crecimiento sostenido y prevalencia en la Frontera Norte
México se ubica entre los diez países con mayor número de adultos diagnosticados con la enfermedad. Según datos de la Federación Internacional de Diabetes (FID) y mediciones del Instituto Nacional de Salud Pública (INSP) a través de la ENSANUT:
- Población nacional afectada: El número de adultos con diabetes pasó de 4.4 millones en el año 2000 a 13.6 millones en 2024, alcanzando al 18% de la población adulta (más de 14 millones de personas).
- Ritmo de contagio en Nuevo León: Entre el 1 de enero y el 18 de julio de este año, la Dirección General de Epidemiología registró 11 mil 34 casos nuevos de diabetes tipo II en la entidad, lo que equivale a un promedio de 2.3 nuevos diagnósticos cada hora.
- Mortalidad: Cifras del INEGI contabilizaron 20 mil 97 defunciones por diabetes en el estado entre 2020 y 2024. Esto representa cerca de 4,000 muertes al año (alrededor de 11 al día), posicionándose como la segunda causa de muerte en Nuevo León, solo detrás de las enfermedades del corazón.
Diagnóstico tardío y factores de riesgo en la región
Adriana Dávila, representante de la Asociación Mexicana de Diabetes en Nuevo León, señala que entre una de cada cuatro y una de cada tres personas vive con la afección sin saberlo. El retraso en la detección incrementa severamente las probabilidades de sufrir ceguera, insuficiencia renal o amputaciones.
La alta incidencia en el estado responde a una combinación de factores estructurales y de estilo de vida:
- Consumo de bebidas azucaradas: México lidera el consumo global de refrescos con un promedio de 166 litros por persona al año. Un estudio de Nature Medicine atribuye cerca del 30% de los casos nuevos de diabetes tipo 2 al consumo de estas bebidas.
- Entorno urbano y dieta: La alimentación alta en carbohidratos refinados y carnes rojas procesadas, sumada a extensas jornadas de trabajo y largos tiempos de traslado en el transporte público, fomenta un estilo de vida sedentario.
- Adelanto en la edad de aparición: Entre el 70% y 80% de los jóvenes en zonas urbanas del norte del país padece sobrepeso u obesidad. La aparición de resistencia a la insulina, prediabetes y diabetes se está detectando con frecuencia en personas menores de 30 años.
Costo económico del tratamiento e insumos
Revertir o estabilizar el padecimiento requiere un abordaje multidisciplinario (endocrinología, nutrición, podología y psicología) y monitoreo diario. Sin embargo, para la mayoría de las familias neoleonesas el gasto resulta difícil de sostener.
El gasto de bolsillo estimado oscila entre los 2,600 y 5,700 pesos mensuales:
- Monitoreo en casa: Un frasco con 50 tiras reactivas ronda los 450 pesos. Sumando glucómetro, lancetas y toallitas, el gasto mensual en monitoreo fluctúa entre 800 y 1,200 pesos.
- Medicamentos: Varían desde 300 pesos (tratamientos básicos con metformina) hasta más de 2,500 pesos en el caso de análogos de insulina.
- Consultas médicas: Las citas con especialistas privados oscilan entre 1,500 y 3,000 pesos.
Aunque el sector público (IMSS, ISSSTE e IMSS-Bienestar) provee consultas y medicamentos de primer nivel, rara vez cubre los insumos para el automonitoreo continuo en el hogar, además de enfrentar retrasos frecuentes en la asignación de citas con especialistas.








