Las farmacéuticas Novartis y Bristol Myers paralizan las pruebas con terapias CAR-T innovadoras para afecciones como lupus o artritis reumatoide, abriendo un debate sobre la transparencia en la investigación clínica.
Especial.- Las compañías farmacéuticas Novartis y Bristol Myers Squibb suspendieron voluntariamente sus ensayos clínicos sobre terapias con células CAR-T destinadas a tratar enfermedades autoinmunes como el lupus, la artritis reumatoide y la esclerosis múltiple. La medida se tomó tras detectarse complicaciones de alta gravedad e incidentes mortales en los participantes de los estudios. Sin embargo, la paralización de estas pruebas sólo se hizo pública semanas después de haber sido notificada a los reguladores, luego de que analistas financieros advirtieran cambios en las bases de datos públicas de la industria.
En el caso de Novartis, la empresa suspendió las evaluaciones de su tratamiento experimental rap-cel tras confirmarse el fallecimiento de tres pacientes debido a una reacción desmedida del sistema inmunitario, problema que especialistas atribuyen a la acelerada técnica de producción celular empleada. Por su parte, Bristol Myers frenó las investigaciones con zola-cel al registrar casos de síndrome de neurotoxicidad asociada a células inmunoefectoras (ICANS), una complicación que causa inflamación cerebral, aunque la compañía aseguró que sus eventos fueron reversibles y no provocaron decesos.
La controversia ha encendido las alarmas entre organizaciones de pacientes y la comunidad médica, ya que la legislación actual exige a las farmacéuticas informar de inmediato a las autoridades reguladoras, pero no las obliga a notificar públicamente el cese de ensayos por motivos de seguridad. Esta falta de transparencia dificulta la evaluación de riesgos para cientos de pacientes en lista de espera, pone en pausa una tecnología que prometía tasas de remisión superiores al 90% en dosis únicas y obliga a los investigadores a replantear la seguridad de estas terapias.







