La presidenta mexicana anuncia una campaña contra las firmas privadas contratadas por institutos electorales y propone fortalecer la empresa pública de impresiones.
Ciudad de México.- La presidenta Claudia Sheinbaum pasó al contraataque tras la renuncia de Guadalupe Taddei como consejera presidenta del Instituto Nacional Electoral (INE). Sheinbaum desvinculó públicamente a Taddei de Morena, señalando que su trayectoria proviene de institutos electorales locales donde se ha reciclado personal desde 2014, cuando inició su carrera en Sonora.
Sin embargo, la mandataria elevó el tono al trasladar la responsabilidad de los escándalos a un grupo reducido de empresas privadas que han monopolizado la papelería electoral durante las últimas décadas. Sheinbaum las denominó “coyotes electorales” e identificó a los mismos hermanos empresarios como los protagonistas de episodios similares ocurridos en el Estado de México en 1999 y 2005, evidenciando un patrón de irregularidades históricas.
Para combatir este problema de raíz, Sheinbaum anunció que el Gobierno fortalecerá a Talleres Gráficos de México, la empresa estatal de impresiones, con el objetivo de eliminar cualquier dependencia de las compañías privadas contratadas actualmente por los institutos electorales y cortar de manera definitiva los vínculos con estos proveedores.
La estrategia presidencial busca recuperar la confianza en los procesos electorales mediante la profesionalización y el fortalecimiento de la capacidad estatal para garantizar la integridad de los materiales electorales sin intermediarios privados.







