Asaltos carreteros convierten el Libramiento Noreste y el Anillo Periférico en trampas para transportistas y paisanos
MONTERREY, NUEVO LEÓN.— Lo que originalmente fueron diseñadas como vías rápidas de alivio para el transporte de carga y el turismo binacional hacia la frontera con los Estados Unidos, se han transformado en auténticos corredores de riesgo. El Libramiento Noreste y el Anillo Periférico de Monterrey acumulan una ola de asaltos con violencia que pone en jaque el patrimonio y la vida de transportistas, extranjeros y “paisanos” que se dirigen hacia los puentes internacionales de Tamaulipas o el poniente de México.
Ambas autopistas avanzan prácticamente en paralelo en la zona metropolitana de Monterrey; mientras que la vía libre del Libramiento mide poco más de 30 kilómetros, la de cuota del Periférico se extiende a lo largo de 114 kilómetros. Sin embargo, analistas en seguridad han encendido las alarmas al identificar que el peligro de la delincuencia organizada no se distribuye al azar, sino que se concentra en zonas sumamente específicas.
La “Zona Roja” de nueve kilómetros
Expertos en vialidad aseguran que la gran mayoría de los atracos armados ocurren en un tramo crítico de aproximadamente nueve kilómetros, delimitado por puntos clave de conexión interestatal e industrial:
- Punto de Inicio: Desde los alrededores del Parque Industrial Escobedo.
- Nudos de Conflicto: El cruce estratégico con la autopista Monterrey–Nuevo Laredo y el entronque de ingreso al municipio de Apodaca.
- Extremo Poniente: El municipio de García, específicamente en la intersección con la carretera libre Monterrey–Saltillo.
El presidente del Consejo Ciudadano de Seguridad Pública de Nuevo León, Martín Santos Torres, confirmó la gravedad de la situación y reveló que la crisis ha obligado a cambiar las dinámicas del comercio internacional: muchos choferes de camiones de carga pesada ahora optan por detener su marcha por completo y estacionarse en paraderos seguros antes del anochecer, prefiriendo retrasar las entregas logísticas que sortear ese tramo durante la madrugada.
Cifra negra: El miedo silencia a las víctimas
Los indicadores oficiales del Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública (SESNSP) muestran el registro de cinco robos confirmados con violencia en un lapso de quince días. No obstante, las propias autoridades ciudadanas reconocen que este dato está drásticamente alejado de la realidad debido a una alarmante cifra negra provocada por el temor.
“La falta de denuncias se debe a las amenazas directas que sufren las víctimas en el momento del asalto y al miedo generalizado a sufrir represalias en sus rutas cotidianas”, explicó Santos Torres.
El modus operandi: Violencia contra familias binacionales
Las bandas delictivas que operan en el Anillo Periférico han perfeccionado tácticas agresivas para forzar a los conductores a detenerse. El método recurrente consiste en utilizar vehículos para impactar intencionalmente las unidades de las víctimas (choque por alcance) en zonas de baja iluminación o nula vigilancia policiaca.
Uno de los casos más crudos y que mayor indignación causó de forma pública ocurrió a la altura de García, cuando una familia que viajaba en una camioneta Honda con placas del estado de Texas fue embestida deliberadamente. Los delincuentes no solo golpearon severamente al conductor de 38 años frente a su esposa y tres hijos menores, sino que amagaron con secuestrar a su bebé de apenas 10 meses de edad para obligarlos a entregar todas sus pertenencias y el vehículo, evidenciando el nivel de crueldad y vulnerabilidad al que están expuestos quienes transitan por el estado de Nuevo León.







