La ONU respalda nuevo mapa que corrige las distorsiones históricas que minimizaban las proporciones de los países del sur global.
Especial.- Las Naciones Unidas respaldaron de forma abrumadora —con 164 votos a favor y únicamente el voto en contra de Estados Unidos— la adopción de la proyección Equal Earth, una iniciativa impulsada por Togo y diversas naciones africanas para sustituir el tradicional mapa de Gerardus Mercator. Diseñado en el siglo XVI con fines de navegación marítima mediante brújula, el modelo de Mercator distorsionaba las superficies al estirar las regiones cercanas a los polos y reducir proporcionalmente las zonas ecuatoriales y del hemisferio sur. Este fenómeno provocaba que regiones como Groenlandia aparentaran un tamaño similar al del continente africano —siendo este catorce veces mayor— o superior al de toda América del Sur, cuando en realidad la masa terrestre sudamericana es sustancialmente más grande.

A través de un esquema pseudocilíndrico, la proyección Equal Earth logra representar los territorios en proporciones fieles a sus kilómetros cuadrados reales sin importar su latitud. Bajo esta nueva escala, América Latina y África experimentan un “crecimiento” visible en el planisferio que refleja con precisión su extensión geográfica; por ejemplo, evidenciando que Brasil es cuatro veces más grande que Groenlandia. Especialistas e investigadores del CONICET y de la Universidad de Antioquia señalan que, si bien todas las proyecciones planas implican algún tipo de distorsión geométrica, la urgencia contemporánea exige priorizar la equidad cartográfica por encima de las necesidades de la navegación del siglo XVI.
Aunque la modificación del mapa no altera de forma inmediata las dinámicas geopolíticas ni las desigualdades socioeconómicas, la medida representa un avance simbólico significativo en la descolonización de las narrativas geográficas. Expertos académicos destacan que la consolidación de Equal Earth en ámbitos educativos ayudará a reconfigurar el imaginario colectivo, cuestionando la asociación histórica entre el tamaño percibido de los países y su poderío político. Asimismo, este reconocimiento de la ONU fortalece las iniciativas comunitarias del sur global que buscan visibilizar territorios y poblaciones históricamente marginados en la cartografía hegemónica.







