El sector privado propone ajustes cercanos a la inflación a partir de 2027, argumentando afectaciones al empleo y cierre de empresas
Ciudad Juárez, Chihuahua.- El Consejo Coordinador Empresarial (CCE) propuso que los aumentos al salario mínimo dejen de ser de doble dígito a partir de 2027 y sean sustituidos por ajustes cercanos a la inflación, según informó José Medina Mora, presidente de la organización. La iniciativa busca contener los costos laborales que, según el sector, han acelerado el cierre de empresas y la desaceleración del empleo formal en todo el país.
Medina Mora explicó que la etapa de recuperación acelerada del salario mínimo, implementada desde 2018 con incrementos de dos dígitos, cumplió su objetivo de alcanzar la línea de bienestar familiar. En este período, el salario mínimo general pasó de 88.36 pesos diarios en 2018 a 315.04 pesos en 2026, un incremento nominal superior al 250 por ciento. La propuesta del CCE es abandonar el Monto Independiente de Recuperación (MIR) y realizar ajustes equivalentes a la inflación más uno o dos puntos porcentuales, argumentando que estos nuevos aumentos deben considerar con mayor peso sus efectos sobre el empleo y los costos empresariales.
La frontera norte representa la mayor preocupación para los empresarios. En Ciudad Juárez se cerraron 14 maquiladoras y se perdieron alrededor de 60 mil empleos, cifra que Medina Mora vinculó parcialmente con el aumento de los costos laborales. El salario mínimo en la Zona Libre de la Frontera Norte alcanza actualmente 440.87 pesos diarios, un 40 por ciento más que en el resto del país (315.04 pesos), acumulando incrementos superiores durante los últimos años.
La posición empresarial contrasta con los objetivos del gobierno de Claudia Sheinbaum, que sostiene como meta que al final del sexenio un salario mínimo sea suficiente para adquirir 2.5 canastas básicas. Actualmente, el poder adquisitivo permite comprar alrededor de dos. La negociación en la Comisión Nacional de los Salarios Mínimos (Conasami) coincidirá además con la reducción gradual de la jornada laboral, cambio que el sector privado también considera en sus cálculos de costos para los próximos años.





