El hidrocarburo proveniente de la Refinería Francisco I. Madero dejó inservibles las redes y lanchas de al menos 60 familias en el ejido El Chachalaco.
Pueblo Viejo, Ver.- El reciente derrame de hidrocarburo proveniente de las descargas de la Refinería Francisco I. Madero contaminó el río Pánuco y las costas locales, dejando sin fuente de ingresos a por lo menos 60 trabajadores del mar tras el temporal de lluvias del pasado 25 de septiembre. Entre los afectados destaca Alejandra, una mujer de 53 años y madre soltera que desde hace más de dos décadas se dedica a la pesca artesanal para sostener a su hijo y dos nietos. La acumulación de chapopote ha dejado inservibles sus redes, lancha y motor, paralizando por completo la actividad económica de quienes dependen de este oficio en el ejido El Chachalaco.
La gravedad del daño ambiental ha imposibilitado que los pescadores salgan a laborar, ya que el residuo petrolero ahuyenta a las especies y deteriora el equipo de trabajo de forma irreversible. Alejandra señaló que limpiar sus instrumentos de pesca podría demorarle hasta dos meses, un periodo inviable para las familias que no cuentan con ahorros ni seguro social. Ante esta contingencia, los damnificados hicieron un llamado urgente a la intervención de la presidenta Claudia Sheinbaum para que el Gobierno Federal brinde apoyos directos y obligue a Petróleos Mexicanos a asumir la responsabilidad por las pérdidas ocasionadas en la región.
Por su parte, los pobladores locales criticaron la tardía e insuficiente respuesta de las autoridades y de la empresa paraestatal, cuyos empleados acudieron cuatro días después de la fuga únicamente a tomar fotografías y realizar sobrevuelos con drones. De acuerdo con testimonios de la comunidad, las corrientes fluviales dispersaron la mayor parte del contaminante hacia mar abierto antes de que se desplegara un plan de contención efectivo. Mientras las pérdidas económicas continúan acumulándose para decenas de familias, los afectados exigen la implementación de programas preventivos permanentes y la reparación integral de los daños causados a la flora y fauna del río.







