Grupos encapuchados derribaron accesos de edificios públicos; Lemus reporta 5 detenidos con gasolina
Guadalajara, Jalisco.- La segunda marcha por agua limpia en Guadalajara concluyó este domingo con disturbios en el Centro Histórico, donde grupos de encapuchados incendiaron y derribaron las puertas del Palacio de Gobierno, además de causar destrozos en el Congreso estatal y el Palacio de Justicia. La movilización, que transcurrió pacíficamente durante la tarde, fue convocada para exigir mejores condiciones en el suministro de agua y justicia por agresiones registradas en una protesta anterior del 11 de octubre.
El Gobernador Pablo Lemus Navarro reportó cinco personas detenidas tras los disturbios. Según las autoridades, los arrestados viajaban en una camioneta robada en la que fueron localizados bidones de gasolina y estarían relacionados con los incendios. El mandatario aseguró que aproximadamente 300 personas permanecieron en la zona para provocar daños, lanzando artefactos explosivos, rompiendo ventanas y realizando pintas. Alrededor de las 18:30 horas, varios hombres lograron derribar los accesos del recinto gubernamental después de prenderles fuego. Al menos un policía resultó lesionado durante los intentos de ingreso al edificio.
La jornada ocurrió una semana después de la primera protesta, que dejó 39 arrestos según cifras oficiales, aunque organizaciones civiles denunciaron 52 detenciones arbitrarias. Por los presuntos abusos cometidos entonces, la Fiscalía estatal abrió 14 carpetas de investigación y 17 agentes fueron separados de sus funciones. Asimismo, cuatro manifestantes fueron vinculados a proceso el pasado 16 de octubre. El Gobierno de Jalisco difundió rostros de seis hombres captados en videos durante la marcha, a quienes señaló por presuntamente participar en actos de vandalismo.
Durante los disturbios, manifestantes pacíficos se distanciaron de los grupos encapuchados que causaban daños. Una mujer intentó frenar los actos violentos desde el interior del Palacio de Gobierno, mientras que algunos de los sujetos embozados defendieron sus acciones asegurando que no son delincuentes y que luchan por el bien común, denunciando ser criminalizados por las autoridades.







