Estudio del MIT y Harvard revela que la red lingüística del cerebro no sufre deterioro por el envejecimiento saludable
Internacional.- Investigadores de la Universidad de Harvard y el Instituto Tecnológico de Massachusetts (MIT) descubrieron que, en ausencia de un ictus o demencia, las habilidades lingüísticas y el procesamiento del lenguaje se mantienen estables o incluso mejoran con la edad. El estudio, publicado en Nature Communications, demuestra mediante escáneres cerebrales que la actividad dentro de la red del lenguaje es prácticamente idéntica entre adultos mayores y jóvenes.
A diferencia del lenguaje, el sistema de control ejecutivo (atención, memoria de trabajo y control cognitivo) sí mostró una disminución marcada en su actividad y sincronización a medida que aumenta la edad.
Metodología y hallazgos principales
- Muestra: Se comparó la actividad cerebral de 64 adultos mayores (41 a 80 años) frente a 483 adultos jóvenes (17 a 39 años).
- Prueba de memoria espacial (Red de Demanda Múltiple): Durante el recuerdo de patrones en cuadrículas, los adultos mayores mostraron una activación cerebral más débil, con redes de control ejecutivo más reducidas y menos sincronizadas.
- Prueba de procesamiento lingüístico: Al escuchar historias o leer oraciones complejas, la respuesta neuronal ante palabras desconocidas o estructuras inusuales fue equivalente entre ambos grupos, reflejando una sensibilidad lingüística intacta.
Diferencias entre redes cerebrales en el envejecimiento
| Red Cerebral | Función Principal | Comportamiento frente a la Edad | Causa / Mecanismo |
| Red del Lenguaje | Procesamiento de vocabulario, lectura y comprensión de oraciones. | Estable o en mejora continua. | Acumulación constante de datos y lectura a lo largo de la vida (efecto de entrenamiento). |
| Red de Demanda Múltiple | Funciones ejecutivas, memoria de trabajo y atención flexible. | Declive progresivo. | Recurso de procesamiento flexible que no acumula conocimiento y es más vulnerable al paso del tiempo. |
La investigadora Evelina Fedorenko (MIT) comparó el cerebro de los adultos mayores con un modelo de lenguaje que se vuelve más robusto con el tiempo al exponerse continuamente a nuevas palabras e información.






