Primer tramo instalado en Nuevo Laredo toca el lecho rocoso por bajo nivel de agua, generando preocupación entre autoridades por riesgos de taponamientos
Nuevo Laredo, Tamaulipas.- Las boyas naranjas destinadas a reforzar la frontera en el río Bravo ya tienen su primer tramo instalado bajo el Puente Internacional Juárez-Lincoln, que conecta Nuevo Laredo con Laredo, Texas. La colocación se realizó entre la tarde-noche del lunes y la madrugada del martes, con estructuras de anclaje instaladas a mitad del cauce por autoridades estadounidenses.
Sin embargo, el nivel del río presenta una profundidad de apenas 37 centímetros en esta zona, lo que impide que las boyas floten como ocurre en otros puntos de la frontera. Los dispositivos quedaron asentados directamente sobre el lecho rocoso, formando un bloque rígido y continuo dentro del cauce que no responde al movimiento natural del agua.
Autoridades de ambos Laredos han expresado preocupación por posibles riesgos asociados a la instalación. Advierten que ante una eventual creciente, la cadena de boyas y la palizada acumulada podrían generar taponamientos o desprendimientos en la cuenca, comprometiendo la seguridad de la región.
La Comisión Internacional de Límites y Aguas (CILA) cuestionó que el proyecto no cuenta con la solicitud de permisos ni con las evaluaciones técnicas correspondientes ante el organismo binacional. Mientras tanto, la instalación permanece fija en el fondo del río, a la espera de que las condiciones hídricas cambien en la zona.







