Investigación de Javier Corral expone una fortuna tejida al amparo del poder político y el erario
CIUDAD DE MÉXICO.— El mito del “empresario hecho a sí mismo” ha vuelto a ser puesto bajo la lupa de la opinión pública. Una profunda investigación difundida de manera reciente por el senador Javier Corral Jurado desarmó la narrativa oficial de Ricardo Salinas Pliego, revelando que la colosal fortuna del presidente de Grupo Salinas no fue el resultado genuino del “esfuerzo, el libre mercado o la creatividad”, sino de una estrategia sistemática de complicidades políticas, concesiones irregulares a precio de remate y el uso faccioso de la televisión para presionar a las instituciones del Estado mexicano.
El dossier documenta detalladamente cómo el imperio del magnate —quien hoy califica de manera irónica al Gobierno como “un grupo de crimen organizado que le roba a los ciudadanos a través de los impuestos”— se construyó estructuralmente durante las administraciones del periodo neoliberal en México.
La cronología del favor político: De Carlos Salinas a Peña Nieto
La investigación expone una red de privilegios e impunidad transexenal que facilitó el crecimiento exponencial de Grupo Salinas:
- El origen con Carlos Salinas de Gortari: El ascenso del magnate comenzó en 1993 con la privatización y venta de la televisora estatal (Imevisión, hoy TV Azteca) por 642 millones de dólares. La indagatoria recuerda que dicha transacción fue financiada, en parte, mediante un préstamo oculto de 29 millones de dólares otorgado por Raúl Salinas de Gortari, hermano del entonces presidente.
- El remate de Unefon con Ernesto Zedillo: El gobierno zedillista le entregó al empresario concesiones de telefonía móvil de banda ancha. Mediante prórrogas calificadas como irregulares, Salinas Pliego terminó pagando apenas el 20 por ciento de su valor real estimado.
- El “Chiquihuitazo” y el nacimiento de Banco Azteca con Vicente Fox: El sexenio del foxismo no solo legitimó el polémico episodio del “Chiquihuitazo” —donde un comando armado tomó por la fuerza las antenas de Canal 40 en el Cerro del Chiquihuite—, sino que le otorgó la licencia para fundar Banco Azteca. Según las fuentes de la investigación, esta institución financiera ha exportado más de 7,600 millones de dólares en efectivo al extranjero entre 2011 y 2022.
- La elusión fiscal con Felipe Calderón: Durante este mandato, Grupo Salinas recibió más de 20,000 millones de pesos en publicidad oficial e incursionó en el mercado de la energía eléctrica. Paralelamente, se documentó que el consorcio aprovechó el desmantelamiento de Mexicana de Aviación para evitar el pago de casi 27,000 millones de pesos en impuestos mediante agresivas maniobras contables.
- El fraude de Fertinal con Enrique Peña Nieto: La expansión continuó con contratos publicitarios por 10,000 millones de pesos y la controvertida compraventa de la planta de fertilizantes Fertinal por parte de Pemex. La petrolera estatal pagó 635 millones de dólares por instalaciones que valían apenas 15 millones, absorbiendo las deudas millonarias que la empresa tenía con Banco Azteca, permitiendo que Salinas Pliego se “reembolsara a sí mismo” utilizando fondos públicos.
El millonario adeudo con el SAT: Pagos a medias
Uno de los puntos más críticos de la investigación aborda la situación fiscal del dueño de Elektra, quien arrastra una deuda histórica con el Servicio de Administración Tributaria (SAT) que supera los 32,000 millones de pesos.
Aunque el empresario mantuvo durante años una postura de desacato y amparos sistemáticos bajo el argumento de que los impuestos eran un “invento”, las crecientes presiones gubernamentales y el riesgo inminente de enfrentar consecuencias penales directas en los tribunales lo obligaron a ceder. Hasta el momento, Salinas Pliego ha realizado un pago de 13,979 millones de pesos; no obstante, esta transferencia representa menos del 50 por ciento del total del adeudo histórico que mantiene bajo litigio.
Uso mediático como escudo: La investigación del senador Corral concluye que el verdadero modelo de negocios de Salinas Pliego consistió en utilizar la concesión pública de la televisión abierta como un “garrote político”. A través de sus espacios informativos, el magnate ha presionado y atacado históricamente cualquier intento de regulación fiscal, disfrazando la protección de sus intereses económicos particulares bajo la bandera de presuntas defensas a la “libertad de expresión”.







