Richard Kahn declara sobre la fortuna del financiero y confirma nexos con figuras como Les Wexner y Leon Black, mientras descarta pagos a Donald Trump.
Washington, D.C.- Richard Kahn, contador de Jeffrey Epstein durante años y actual albacea de su herencia, compareció este miércoles en una deposición a puerta cerrada ante el Comité de Supervisión de la Cámara de Representantes. Los legisladores buscan desentrañar el complejo portafolio financiero de Epstein para entender cómo su estructura económica permitió, durante décadas, la operación de su red de tráfico sexual. Kahn afirmó bajo juramento que, aunque gestionaba los fondos y autorizaba pagos, desconocía los abusos y creía que la inmensa fortuna de Epstein provenía exclusivamente de sus servicios como asesor fiscal y financiero para algunos de los hombres más poderosos del mundo.

El presidente del comité, James Comer, informó que durante la sesión se confirmaron flujos significativos de dinero hacia Epstein provenientes de figuras como el exejecutivo de Victoria’s Secret, Les Wexner; el inversionista Leon Black; el gestor de fondos Glenn Dubin; el emprendedor tecnológico Steven Sinofsky y la influyente familia bancaria Rothschild. Asimismo, se revelaron vínculos financieros con el ex primer ministro israelí Ehud Barak. A pesar de estos nexos de alto perfil, Comer destacó que Kahn declaró no haber visto jamás transacciones financieras entre Epstein y Donald Trump, reforzando la postura republicana de que no existen pruebas de irregularidades económicas vinculadas al expresidente en este caso.


Por su parte, los demócratas del comité criticaron la “falta de memoria” de Kahn respecto a transacciones y comunicaciones específicas. El representante James Walkinshaw señaló que la red de tráfico no habría sido posible sin la gestión de Kahn, quien administraba las cuentas y autorizaba pagos, incluso a las víctimas. El comité continúa revisando más de 40,000 documentos obtenidos de JPMorgan y Deutsche Bank, vinculando a Epstein con al menos 64 entidades comerciales. La investigación parlamentaria pretende ahora determinar cómo fallaron los mecanismos de supervisión gubernamental y bancaria, permitiendo que el financiero operara impunemente durante tantos años.






