Especialistas advierten que la “asfixia vial” genera estrés crónico y conductas violentas en los regios.
Monterrey, Nuevo León.- El colapso del sistema de transporte y el tráfico pesado en la zona metropolitana de Monterrey han trascendido el ámbito de la movilidad para convertirse en una crisis de salud pública. Según reportes de firmas internacionales como TomTom e INRIX, un ciudadano promedio en la capital regia pierde entre 2.5 y 3 horas diarias atrapado en congestionamientos, lo que suma hasta 144 horas de vida perdidas al año. Expertos como el especialista Ervey Cuéllar califican esta situación como una “asfixia vial”, advirtiendo que el estrés constante derivado de estos traslados está detonando cuadros de ansiedad y episodios de violencia urbana.
Para quienes dependen del transporte público, la carga emocional es aún más severa debido a la falta de horarios fijos y la incertidumbre en las frecuencias de las unidades. La psicóloga Cristina Delgado señaló que, aunque el tráfico rara vez es el motivo inicial de consulta, surge de manera recurrente en las evaluaciones clínicas como un factor que agrava síntomas de fatiga crónica y desesperanza. Testimonios de usuarias en sectores como San Bernabé y Escobedo reflejan una realidad agotadora: jornadas de traslado de hasta cuatro horas diarias que anulan el tiempo personal y de descanso, dejando a los trabajadores en un estado de cansancio físico y mental permanente.
La falta de control sobre los tiempos de traslado está alterando la dinámica familiar y el bienestar emocional de miles de familias en Nuevo León. Mientras los ciudadanos reportan dolores físicos, ansiedad y frustración al no poder cumplir con sus horarios, el sistema vial continúa mostrando señales de saturación. Esta problemática subraya la urgencia de soluciones integrales que no solo consideren la infraestructura, sino también el costo humano de una ciudad que pasa gran parte de su vida activa detenida sobre el asfalto.







