La consulta popular decidirá únicamente si se retoman las conversaciones con Bruselas; el resultado final requeriría un segundo referéndum en los próximos años.
Internacional.- Islandia celebró este sábado un referéndum decisivo para definir si reabre las negociaciones de adhesión a la Unión Europea, proceso que permanecía congelado desde 2013. Con una población de aproximadamente 400,000 habitantes dividida a partes iguales según las últimas encuestas de opinión, la votación ha estado marcada por el debate sobre el costo de la vida, las tasas de interés, la soberanía nacional y la protección de sus aguas pesqueras.
Los promotores del “sí”, encabezados por la ministra de Relaciones Exteriores, Thorgerdur Katrin Gunnarsdottir, argumentan que la integración europea ofrecería estabilidad económica e impulsaría la adopción del euro para mitigar la inflación y las altas tasas de interés locales (ubicadas en 8%, frente al 2.25% del Banco Central Europeo). Asimismo, destacan la necesidad de alianzas estratégicas ante la inestabilidad geopolítica derivada de la guerra en Ucrania y las tensiones internacionales.
Por su parte, los defensores del “no”, liderados por la opositora Gudrun Hafsteinsdottir y respaldados por figuras como el expresidente Ólafur Ragnar Grímsson, sostienen que ingresar al bloque pondría en riesgo la soberanía de la isla y el control sobre sus cuotas de pesca. De imponerse la opción a favor de negociar, el Ministerio de Relaciones Exteriores estima que las conversaciones con Bruselas comenzarían a finales de 2026 y tomarían entre 18 y 24 meses, requiriendo posteriormente una segunda consulta ciudadana para ratificar la entrada definitiva.








