El gobierno federal despliega una barrera de 500 millas para frenar el flujo migratorio, emulando la táctica de Texas.
Brownsville, Texas.- La administración del presidente Donald Trump inició la instalación de una extensa cadena de boyas color naranja sobre el Río Grande, como parte de la estrategia denominada “Operación Muro Fluvial”. Esta barrera flotante, liderada por la Guardia Costera bajo las órdenes de la secretaria de Seguridad Nacional, Kristi Noem, tiene como objetivo combatir el tráfico de drogas y personas en una zona donde los cruces ilegales han caído drásticamente en el último año tras el despliegue de tropas y tanques militares.
El proyecto, que contempla cubrir 500 millas del río, imita el polémico sistema instalado previamente por el gobernador de Texas, Greg Abbott, en Eagle Pass. A pesar de que las detenciones de migrantes en el sector del Valle del Río Grande han pasado de 30,000 en diciembre de 2023 a apenas 1,371 en diciembre de 2025, el gobierno federal ha destinado contratos multimillonarios para blindar la frontera con tecnología de “muro inteligente”, que incluye vallas de acero, sistemas de detección avanzada y estas barreras acuáticas.
La instalación actual se concentra en una zona rural río arriba del Puente Internacional de Veteranos en Brownsville, un área marcada por granjas y ranchos. El despliegue ocurre tras un largo litigio judicial heredado de la administración anterior, donde los tribunales federales terminaron favoreciendo la permanencia de estas estructuras; ahora, el gobierno de Trump busca expandir el modelo a gran escala para sellar definitivamente el límite natural entre Estados Unidos y México.







