La Casa Blanca utiliza la Ley de Comercio de 1974 para esquivar el reciente bloqueo de la Suprema Corte a sus poderes de emergencia
Washington, D.C.- El gobierno de Donald Trump puso en marcha este martes un nuevo arancel universal del 10% sobre las importaciones, una medida diseñada para eludir el revés judicial que la semana pasada anuló sus gravámenes previos. Al amparo de la Sección 122 de la Ley de Comercio, que permite imponer aranceles temporales por 150 días, la administración busca estabilizar su balanza comercial mientras funcionarios de la Casa Blanca ya trabajan en una orden ejecutiva para elevar dicha tasa al 15% en el corto plazo.
A pesar del endurecimiento de la política comercial estadounidense, los productos mexicanos y canadienses que cumplen con las reglas de origen del T-MEC permanecen libres de este impuesto. Según analistas de Bloomberg Economics, esta exención otorga a México una ventaja competitiva estratégica, situando su tasa arancelaria efectiva en un 7.2%, una cifra significativamente menor comparada con el 45.4% que enfrenta China o el 12.1% de Alemania, consolidando su posición como el principal socio comercial de Estados Unidos.
Sin embargo, instituciones financieras como UBS y BBVA advierten que el riesgo para México no ha desaparecido, sino que se ha desplazado al mediano plazo. El peligro real reside en que la administración Trump sustituya estos aranceles temporales por gravámenes bajo las Secciones 301 o 232 —que no suelen respetar exenciones de tratados— justo cuando inicie la revisión del T-MEC en 2026. Esta coyuntura podría ser utilizada por Washington como moneda de cambio para exigir reglas de origen más estrictas y una mayor desvinculación de componentes chinos en la cadena de suministro norteamericana.







