Más de 1.5 millones de usuarios abandonan ChatGPT por acuerdos militares y nexos políticos.
San Francisco, EE. UU.- Una pérdida masiva de usuarios sacude a OpenAI tras el lanzamiento de la iniciativa “QuitGPT”, la cual ha logrado que más de 1.5 millones de personas cancelen sus suscripciones o desinstalen la aplicación. El detonante principal fue la firma de un acuerdo, el pasado 27 de febrero, entre la empresa de Sam Altman y el Departamento de Guerra de Estados Unidos para desplegar modelos de IA en redes clasificadas, rompiendo con la percepción de neutralidad de la compañía.
Además de las preocupaciones éticas por el uso militar de la IA, el movimiento denuncia el impacto ambiental de sus centros de datos y los vínculos políticos de su presidente, Greg Brockman, con el movimiento trumpista tras una donación de 25 millones de dólares a un fondo de apoyo a Donald Trump. Como resultado directo, el chatbot Claude, desarrollado por Anthropic, se posicionó como la aplicación más descargada en la Apple Store, capitalizando el descontento de quienes buscan una alternativa percibida como “más ética”.
Sin embargo, el boicot también arroja luz sobre las contradicciones de la industria. Aunque Anthropic se negó a participar en el desarrollo de armas autónomas, mantiene colaboraciones vigentes con Palantir y Amazon Web Services, empresas señaladas por proveer software militar a zonas de conflicto. Ante este panorama, la plataforma QuitGPT sugiere a los usuarios considerar modelos de código abierto como Confer, Alpine y Lumo para garantizar una verdadera privacidad y autonomía fuera del control corporativo.







