Pese a la represión, crece la influencia cultural surcoreana entre la juventud norcoreana.
Seúl, Corea del Sur.- Jóvenes desertores norcoreanos denunciaron esta semana en un foro organizado por la ONU que el régimen de Kim Jong-un ha intensificado la represión contra quienes consumen contenido cultural surcoreano, incluyendo ejecuciones públicas por ver o compartir K-dramas. Los testimonios, recogidos por la Oficina del Alto Comisionado de Derechos Humanos, formarán parte de un informe que será presentado en septiembre ante el Consejo de Derechos Humanos de la ONU.
Desde la pandemia de COVID-19, Pyongyang ha endurecido su marco legal con nuevas leyes para castigar el acceso a contenidos extranjeros y suprimir expresiones culturales consideradas “reaccionarias”. Los desertores relataron casos de fusilamientos, arrestos de mujeres embarazadas y jóvenes que recurren a la música y televisión surcoreana como refugio emocional ante la represión y el deterioro social.
A pesar del control ideológico, activistas y exiliados afirman que el acceso a información externa está sembrando conciencia sobre derechos humanos dentro del país. Nuevos grupos de K-pop con miembros desertores reflejan el poder de la cultura surcoreana para cruzar fronteras, mientras organizaciones como Woorion mantienen viva la esperanza de cambio en el Norte: “El túnel en el que vive Corea del Norte va a tener un final”, concluyó su director.







