Francisco Javier Tobías denuncia irregularidades en las pruebas de alcoholemia tras el choque que le arrebató a su hijo de 15 años.
REYNOSA, Tamaulipas. — Con el rostro marcado por el duelo, Francisco Javier Tobías acudió al Centro Integral de Justicia para la primera audiencia por la muerte de su hijo, Hazen Ariet Tobías. El menor de 15 años falleció la madrugada del pasado domingo cuando la camioneta en la que viajaba con su madre y hermana fue embestida a alta velocidad por una unidad conducida por Daris “N”, presunto ciudadano estadounidense. Mientras la madre se recupera de graves lesiones, el padre enfatizó ante los medios que su única prioridad es el esclarecimiento de los hechos y no una compensación económica.
La familia y sus abogados han manifestado serias dudas sobre el peritaje inicial, señalando que la prueba de alcoholemia al conductor resultó negativa debido a que se aplicó siete horas después del percance, superando el límite de validez del reactivo. Testigos en el lugar afirmaron que el responsable presentaba signos evidentes de ebriedad e intentó huir antes de ser retenido por civiles. Ante estos cuestionamientos, el juez de control ha ordenado nuevos estudios toxicológicos para integrarlos a la carpeta de investigación y determinar la responsabilidad penal del imputado, quien permanece bajo custodia hospitalaria.


Pese a la tragedia, la comunidad de Reynosa se ha volcado en apoyo a la familia Tobías, acompañándolos en el sepelio del menor realizado este miércoles. Francisco Javier agradeció la atención de las autoridades judiciales en esta etapa del proceso penal acusatorio, pero reiteró que su lucha busca sentar un precedente para que ninguna otra familia sufra una pérdida similar por negligencia. El caso continúa en desarrollo mientras se esperan los resultados periciales definitivos que definan la situación jurídica del conductor involucrado.






