Especialistas advierten pérdidas millonarias y señalan injusticia fiscal en el acuerdo firmado desde 2018.
Ciudad de México.- México concedió a la FIFA una exención total de impuestos desde 2018 y hasta 2028 como parte de su candidatura para albergar el Mundial 2026, un acuerdo firmado en el sexenio de Enrique Peña Nieto y que no pudieron revertir las autoridades actuales. Aunque Hacienda afirma haber negociado límites a estas disposiciones, no se han revelado los nuevos términos. Expertos en justicia fiscal consideran que el país renuncia a ingresos clave pese a su baja recaudación y advierten que la medida profundiza desigualdades en un sistema donde los grandes actores pueden negociar condiciones favorables.
El gobierno federal estima que la Copa del Mundo generará hasta cinco millones de visitantes, 12 mil empleos temporales y una derrama económica de entre 3 mil y 7 mil 500 millones de dólares. Legisladores oficialistas sostienen que esos beneficios compensarán la pérdida de impuestos, mientras que especialistas recuerdan que experiencias previas muestran que la riqueza derivada de grandes eventos no necesariamente se distribuye equitativamente. Además, la violencia en las sedes —Ciudad de México, Guadalajara y Monterrey— podría limitar el impacto económico previsto, según advierten organismos empresariales y juristas.
A esto se suma la preocupación por la seguridad de los aficionados, ya que la persistencia de delitos podría inhibir actividades turísticas y de consumo. Analistas señalan que la derrama económica beneficiará principalmente a empresarios preparados y a sectores turísticos, siempre que exista una estrategia coordinada entre gobierno y sector privado para evitar abusos en precios y garantizar condiciones favorables. Sin una planificación integral, alertan, México podría perder más en ingresos fiscales de lo que obtenga por la organización del Mundial.







