Bajos niveles en presas del norte complican el pago de la deuda hídrica con el gobierno de Trump.
Ciudad de México.- El Gobierno de México ha iniciado el proceso para liberar más de 249 mil millones de metros cúbicos de agua hacia Estados Unidos, una medida acordada para eludir la imposición de aranceles prometidos por Donald Trump. El plazo de entrega, que se extiende hasta el 31 de enero de 2026, pone a prueba la infraestructura hídrica nacional, ya que la mayoría de las presas fronterizas operan apenas a la mitad de su capacidad, según reportes de la Comisión Internacional de Límites y Aguas (CILA).
La estrategia mexicana se centra en el uso de la presa El Cuchillo, en Nuevo León, que actualmente supera el 80% de su almacenamiento, contrastando con la escasez crítica en Chihuahua y Coahuila, donde sitios clave como La Boquilla no alcanzan el 40%. Esta flexibilidad fue posible gracias a la reciente Acta 331, la cual permite utilizar afluentes adicionales siempre y cuando se garantice el suministro humano para las ciudades fronterizas mexicanas durante un año.
A pesar de la urgencia política, la situación técnica es delicada: las presas internacionales La Amistad y Falcón reportan niveles de apenas 24.1% y 11.5% respectivamente. El éxito de este plan depende de que la Comisión Nacional del Agua (Conagua) logre equilibrar el cumplimiento del Tratado de 1944 con la seguridad hídrica de los estados del norte, en un escenario donde el clima y las reservas limitadas dejan poco margen de error.








