La Guardia Revolucionaria advierte que “ni un litro de petróleo” pasará para EE. UU. e Israel tras impactar dos embarcaciones.
Teherán.- El Ejército de Irán intensificó la crisis energética global este miércoles al anunciar el ataque a dos buques en el Estrecho de Hormuz: el Expres Room, de propiedad israelí, y el portacontenedores tailandés Mayuree Naree. Según la Guardia Revolucionaria, ambas naves fueron alcanzadas por proyectiles tras ignorar las órdenes de detención de su fuerza naval. Este movimiento busca consolidar un bloqueo total en el enclave por donde transita el 20% del petróleo mundial, declarando como “objetivo legítimo” a cualquier barco vinculado con Estados Unidos o sus aliados.
Ebrahim Zolfagari, portavoz militar iraní, fue tajante al asegurar que no permitirán el tránsito de hidrocarburos que beneficien a los países que actualmente bombardean su territorio. La amenaza ha disparado las alarmas en los mercados internacionales, pues el cierre de esta vía estratégica asfixia el suministro de minerales y crudo hacia Occidente. Simultáneamente, se reportó que un buque griego también fue alcanzado por fuego de origen desconocido, lo que confirma que la zona se ha convertido en un área de combate activo y de alto riesgo para la navegación comercial.
Por su parte, el Comando Central de Estados Unidos (CENTCOM) informó haber destruido 16 barcos minadores y múltiples buques de guerra iraníes en una contraofensiva diseñada para mantener la “libertad de navegación”. Sin embargo, Teherán sostiene que mantiene una “gestión inteligente” del estrecho y advirtió que los ataques contra bases estadounidenses en Oriente Medio continuarán. Con el petróleo superando los 100 dólares por barril y el flujo marítimo interrumpido, la economía global enfrenta un escenario de desabasto inminente si el conflicto no se desescala en los próximos días.








